
La iniciativa brindó herramientas de archivística para la organización, clasificación e inventario de los recursos bibliográficos de la Institución Educativa Promoción Social del Norte.
Con el propósito de fortalecer la organización y el aprovechamiento pedagógico de los recursos bibliográficos, la Escuela de Idiomas de la Universidad Industrial de Santander (UIS) finalizó el ciclo de talleres «Principios de archivística aplicados en la creación de una biblioteca escolar», una iniciativa desarrollada en el marco de la Práctica Pedagógica Investigativa I, grupo O1, del periodo académico 2026-2.
El último encuentro estuvo dedicado al sistema de clasificación Dewey, la elaboración de inventarios y el etiquetado de libros, herramientas fundamentales para facilitar la organización, consulta y conservación del material bibliográfico en una biblioteca escolar.

Una respuesta a las necesidades de la comunidad educativa
La propuesta surgió a partir de una necesidad identificada en la Institución Educativa Promoción Social del Norte, escenario de intervención pedagógica de los estudiantes practicantes de la Escuela de Idiomas. Aunque la institución dispone de un valioso recurso bibliográfico y de un espacio físico destinado a la lectura, se identificó la importancia de fortalecer los procesos para su organización y gestión.
Estos recursos son resultado de las donaciones gestionadas por los estudiantes practicantes durante los periodos académicos 2025-1, 2025-2 y 2026-1, así como del trabajo de la profesora Yésica Andrea Nieto Lascarro, directora de la práctica.
La archivística como herramienta para la formación docente
Los talleres fueron orientados por la profesora Dolly Esperanza Rojas, historiadora, archivista y docente de la Escuela de Historia de la UIS, quien proporcionó herramientas teóricas y metodológicas para aplicar los principios de la archivística a los procesos de creación, organización y gestión de una biblioteca escolar.
Además de contribuir al fortalecimiento de este espacio educativo, la experiencia representa un aporte a la formación de los futuros docentes, al integrar conocimientos de la Historia y la Archivística en el desarrollo de sus prácticas pedagógicas.
Desde esta perspectiva, los libros trascienden su función como materiales de consulta y se reconocen también como bienes culturales, documentos y objetos de memoria, cuyo tratamiento y organización favorecen su conservación y aprovechamiento en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
