
El amanecer sobre las montañas doradas de Vetas marcó el inicio de un nuevo recorrido del equipo de Santander Visión Prospectiva 2050, un proyecto liderado por la Universidad Industrial de Santander (UIS) que continúa tejiendo sueños, escuchando voces y construyendo visiones de futuro en cada rincón del departamento. Este tercer recorrido llevó al grupo de profesionales por caminos donde se entrelazan la altura, la historia y la esperanza de las comunidades santandereanas.
De Vetas a Berlín: la altura y diversidad que inspiran el futuro de Santander
El punto de partida fue Vetas, municipio minero donde el viento frío y las nubes parecen rozar las manos. Desde el Alto del Viejo hasta la Laguna de las Calles, el equipo alcanzó alturas cercanas a los 4.000 metros sobre el nivel del mar, un escenario majestuoso que refleja la riqueza natural de la provincia. Entre frailejones y neblina, se reafirmó la importancia de pensar el territorio desde su diversidad ambiental y su equilibrio con la vida humana.




Para el vetense Roberto Rodríguez Gamboa, la minería artesanal ha sido el sustento de su familia durante generaciones, una tradición que se mantiene viva, pero que hoy convive con nuevas apuestas.
“La minería ha sido nuestra vida, con ella saqué adelante a mis hijos. Pero ahora se ve una transición hacia el turismo. Mi nieta estudia Turismo, está en quinto semestre, y cuando viene en vacaciones mantiene felices a los turistas”, cuenta con orgullo.
El recorrido continuó hacia Berlín, donde un almuerzo compartido con algunos residentes se transformó en un espacio de diálogo sobre la vida en el páramo y los desafíos de la sostenibilidad. Con la tarde desvaneciéndose entre tonos anaranjados, el grupo tomó la vía terciaria hacia Guaca, donde la comunidad abrió sus puertas con hospitalidad y calor humano. Allí, tras una noche fría y serena, un nuevo amanecer dio paso a la socialización del proyecto y al intercambio de ideas sobre el futuro del municipio.




Entre las voces que resonaron en el encuentro, la de Marlene Sofía Hernández sintetizó el anhelo de toda una región: “Hay un proyecto para la carretera Curos – Málaga que dicen debe estar listo en 2030. No pedimos doble calzada, solo una carretera digna para la provincia García Rovira. Me imagino un pueblo con más oportunidades para los jóvenes, para el campesino, para el comercio… un pueblo grande, pujante, lleno de comodidades. Eso esperamos en el futuro, siempre y cuando la gente trabaje y quiera conseguirlo.”
Voces que proyectan caminos: sueños y desafíos del territorio
De Guaca, el viaje siguió hacia el corregimiento de Umpalá, cuyo nombre, “lugar a donde solo llegan los dioses”, hace honor al contraste de su geografía y clima. En pocas horas, el equipo descendió desde las cumbres frías de Vetas hasta los 1.200 metros del cálido borde del Cañón del Chicamocha, un escenario que inspira respeto y admiración por la fuerza y belleza del territorio santandereano.


Por la vía Curos–Málaga, una parada en Santa Bárbara permitió contemplar desde un mirador natural los contrastes entre la cordillera y el cañón, símbolos vivos del relieve y la identidad del departamento. Más adelante, el recorrido avanzó hacia Piedecuesta y luego a El Playón, donde el diálogo con la comunidad reveló tanto los desafíos como las oportunidades locales: la necesidad de generar empleo formal, fortalecer el tejido social y crear condiciones para que los jóvenes puedan construir su futuro sin migrar.
El microempresario Henry Gómez Barrientos, de El Playón, expresó su preocupación: “Sería bueno que tengan en cuenta la gente de acá para los trabajos, porque cuando hay proyectos o empresas grandes traen gente de afuera. El joven no puede hacer nada aquí, no hay oportunidad. Por eso muchos se van, porque acá no hay productividad.”

San Rafael y Sabana de Torres: memoria, identidad y visión de futuro
El trayecto culminó en el corregimiento de San Rafael (Rionegro), territorio de profunda herencia afrodescendiente. Allí, entre tambores y relatos de memoria, sus habitantes compartieron una visión esperanzadora: convertirse, en un futuro cercano, en un municipio autónomo y próspero. Este sueño colectivo refleja la esencia de la prospectiva territorial, que busca construir escenarios posibles a partir de las voces, las historias y los anhelos de quienes habitan el territorio.
La lideresa Alexandra Costa lo resume así: “Es necesario que haya mejor educación, que vinieran universidades o institutos técnicos para que los jóvenes que terminan el bachillerato puedan seguir formándose. Si se hacen profesionales, ellos aportarían a su pueblo. Los niños de ahora son la base para que en el 2050 este lugar sea mucho mejor.”

Finalmente, la ruta llegó hasta Sabana de Torres, localidad que, junto a San Rafael, conserva las huellas del pasado ferroviario que unió economías y comunidades hace más de medio siglo. Hoy, entre rieles oxidados y recuerdos de trenes que alguna vez cruzaron la sabana, nacen nuevas conversaciones sobre el porvenir y el desarrollo.
Este recorrido, más que una travesía geográfica, fue un encuentro con la diversidad, la historia y la visión del futuro que construyen los santandereanos día a día. Santander Visión Prospectiva 2050 sigue su camino, conectando montañas, páramos y cañones, pero, sobre todo, uniendo voluntades para imaginar y proyectar el Santander del mañana.