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Más allá del diagnóstico: Camilo, el joven que encontró en la música el camino de vuelta a la vida

A veces la vida cambia de la noche a la mañana y solo nosotros decidimos si de esas adversidades sacamos lo mejor para continuar nuestro rumbo, transformarnos y dejar una huella que sea imborrable. De ello da testimonio Camilo Carranza Ariza, licenciado en Música, egresado de la Universidad Industrial de Santander, UIS.

Una mañana del año 2018 el reloj de la vida pareció detenerse para Camilo. Con apenas 16 años sufrió un accidente que lo sumió en un silencio que parecía definitivo. Producto de una caída en ‘bici’ tuvo un trauma craneoencefálico severo con lesión axonal difusa, daño en el encéfalo y lesión mesencéfalo. Nada esperanzador.

«Le dijeron a mi mamá que, si sobrevivía, las secuelas serían irreparables, como quedar en estado vegetal o cuadripléjico», relata.

Mientras su cuerpo luchaba por aferrarse a la existencia, su madre, padre y hermano, se unían en un coro de oraciones y esperanza. En una habitación de Hospital Internacional de Colombia, HIC, donde la ciencia hacía su parte con precisión quirúrgica, también había espacio para lo intangible: la fe. Una fe que no se arrodillaba ante el pronóstico y que terminó siendo el hilo invisible que mantuvo unida a la familia Carranza Ariza.

Contra todo pronóstico y después de que los médicos no le dieran una esperanza de vida mayor a tres días, Camilo paso a paso mostró signos de recuperación y un mes más tarde salió de la clínica. La recuperación apenas iniciaba, se vislumbraba un proceso largo, y sus padres no dudaron en poner todo su empeño y hasta personal médico particular para que ayudaran en este proceso.

Su rehabilitación fue lenta, a veces dolorosa, pero constante. Cada pequeño avance, un movimiento, una palabra, una mirada que volvía, era la muestra de los milagros. Esta no sería el final de una historia, sino el comienzo de una segunda oportunidad de vida, como él mismo lo dice. Con terapias y la devoción intacta el tiempo pasó, logró recuperar su vida poco a poco.

La llegada a la ‘U’

El mismo año del accidente culminó sus estudios de secundaria y debía enfocarse en iniciar su vida universitaria. Tenía claro que quería ingresar a la Universidad Industrial de Santander (UIS) para estudiar Ingeniería Mecánica, la carrera de sus sueños. Sin embargo, los resultados del Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (ICFES) no le permitieron acceder a este programa, por lo que buscó otras alternativas. Con la asesoría de la División de Admisiones de la institución, surgió la posibilidad de iniciar en la Licenciatura en Música, una opción motivada principalmente por su gusto y pasión por el arte musical

«Desde pequeño he estado vinculado con la música. Mi papá es músico empírico y tuvo formación en esta área. Con mi hermano conformamos un grupo de música urbana y, en el colegio, hice parte de la banda marcial tocando los platillos. Un día tomé una trompeta y logré hacerla sonar; el profesor notó mi talento y me pidió que llevara una boquilla. Así nació un gran amor por este instrumento», recuerda Camilo. 

Así fue como decidió presentarse al programa de Licenciatura en Música en la UIS. Preparó su prueba y fue admitido.

Este programa brinda una formación teórica, práctica y pedagógica. Tiene el propósito de desarrollar entre sus estudiantes el dominio disciplinario en aspectos como la expresión, creación y ejecución artístico – musical profesional. Igualmente, el estudiante está formado desde una visión holística que comprende no solo los rasgos inherentes de la disciplina en particular sino también, características de formación humanística como ciudadanos comprometidos con la democracia y la sostenibilidad ambiental.

Durante el primer semestre, Camilo debía iniciar un proyecto académico, el cual llamó ‘La música como medio de apoyo psicomotriz y psicosocial ante una dificultad física o cognitiva’. En él, usó su propia historia y demostró cómo la música ayuda a la neurorehabilitación.

«Cuando tuve el accidente, la neuropediatra le dijo a mi familia que la música sería la clave para mi rehabilitación. Así encontré en la música el motor de mi evolución y decidí implementarla en un proyecto de clase», cuenta.

Con el paso de los semestres, Camilo continuó investigando y ampliando sus conocimientos, hasta que, al finalizar su carrera, presentó su proyecto de grado titulado ‘La música como medio de apoyo funcional para la rehabilitación motriz a personas que hayan sufrido una lesión cerebral adquirida’.

«Logré conseguir como director de proyecto al profesor Manuel Mejía, de la Escuela de Artes. Aunque, como él mismo me expresó, no tenía conocimiento en neurología y el trabajo requería un sustento científico, aprendimos juntos y lo sacamos adelante. También conté con un codirector, Brayan Carreño, fisioterapeuta de la UIS, quien me orientó en todos los temas relacionados con el área de la salud», precisa Camilo.

Finalmente, su proyecto contó con aprobación del Comité de Ética en Investigación Científica, CEINCI. Este comité es un órgano asesor, consultor, de decisión y de seguimiento ético de la investigación con seres vivos (humanos, animales y plantas) que desarrolla la Universidad en cualquier área del conocimiento. Su objetivo es velar porque la investigación científica cumpla con los principios éticos establecidos en las normas nacionales e internacionales vigentes.

«Recuerdo que CEINCI me solicitaba ajustes, cuestionaba la información, me pedía precisión en algunos temas; sin embargo, en la última comunicación me enviaron un correo donde me decían: ‘Camilo lo molestamos bastante porque es un proyecto que no se había visto nunca antes y es un método que puede ser innovador y queremos que se haga realidad», cuenta.

Camilo se graduó de la UIS en marzo de 2025. Fue un orgullo para su familia, especialmente porque eran testimonio de fe que de las adversidades se puede salir, y que la ciencia y Dios todo lo pueden. Hoy no hay rastro del joven que sufrió un accidente que casi acaba con su vida.

Además de ser egresado UIS, cuenta con una certificación en Rehabilitación neurológica, en Estados Unidos. Este título sin duda la da un valor agregado a su trabajo y profesión.

De la teoría a la práctica

Con la realización de su proyecto de grado y el certificado obtenido, Camilo creó un modelo de rehabilitación a través de la música, el cual implementa hoy en Neurotrauma Center y Cuidamed, donde sus pacientes han logrado grandes avances.

«Soy el musicoterapeuta de Neurotrauma Center y Cuidamed. Debido a los avances que he logrado con mi paciente principal, el cuerpo directivo me indicó que vamos a ampliar el servicio a más pacientes», afirma el profesional.  

Su trabajo se centra en la sinaptogénesis, es decir, la restauración de las conexiones neuronales. Explica que, tras una traumatología, suelen producirse desconexiones neuronales. En su caso, sufrió una desconexión completa debido a una lesión axonal difusa, un tipo grave de traumatismo craneoencefálico que causa daño generalizado a los axones, las fibras nerviosas responsables de transmitir impulsos eléctricos en el cerebro.

«En mi caso, tuve que restaurar mis conexiones neuronales, porque inicié de cero me tocó aprender a caminar, a hablar, todo. Entonces, yo trabajo con la sinaptogénesis para restaurar las conexiones neuronales del paciente y así lograr ser más funcional motriz, motora y cognitivamente», explica.

De manera alterna, es profesor de música del grupo de inclusión en el colegio Santa Teresita, donde terminó sus estudios escolares. Allí trabaja con niños y jóvenes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad, y en el área de salud mental. Su trabajo lo centra en aspectos emocionales y sentimentales por medio de la música.

Camilo tiene apenas 23 años; sin embargo, su deseo constante de superarse, aprender y actualizarse ha marcado su trayectoria. Con el propósito de brindar lo mejor a sus estudiantes, se ha capacitado en diferentes áreas y actualmente cuenta con cursos de musicoterapia, que implementa con los jóvenes a través de la sonoterapia para favorecer su integración y adaptación.

Dejando huella

Camilo quiere seguir dejando huella con su método de rehabilitación, por eso ‘alimenta’ su proyecto con nuevas teorías y métodos que le permitan a sus pacientes evolucionar satisfactoriamente.

Con su trabajo de grado ‘La música como medio de apoyo funcional para la rehabilitación motriz a personas que hayan sufrido una lesión cerebral adquirida’, Camilo fue ponente principal en el V Congreso Internacional de Música, Artes y Salud (CIMAS). Este evento es promovido por la Sociedad para la Educación Musical del Estado Español (SEM-EE), con la colaboración del Ayuntamiento de L’Alcora (Castellón, España), la Cátedra L’Alcora de Investigación Musical y Calidad de Vida, y el Grupo de Investigación Q-HEART de la Universidad Jaume I. En el Congreso, Camilo compartió su experiencia personal y el trabajo desarrollado con un paciente del centro de rehabilitación donde actualmente labora.

«Sigo con mi método, voy implementando nuevas metodologías, porque la salud siempre se está actualizando», dice.

En septiembre estuvo de manera virtual como ponente III Congreso Internacional de Terapias Artísticas y Creativas, un encuentro académico que permite ampliar los conocimientos existentes en cuanto a las terapias artísticas y creativas, desde una perspectiva constructiva y vivencial, englobando conocimientos en arteterapia, musicoterapia, danza movimiento terapia, teatroterapia, así como otras áreas relacionadas con la psicología del arte.

El largo camino recorrido lo lleva a reafirmar sus grandes capacidades y la certeza de que puede llegar muy lejos si se lo propone.

«Cuando salí del hospital lo hice en una silla de ruedas, amarrado a aparatos y sin poder hablar. Solo pensé, porque no podía hablar, ‘Estoy acá sentado, pero no será por mucho tiempo. Saldré adelante en nombre de Dios y mi familia, que siempre estuvo conmigo’», recuerda. 

Camilo tiene sus tres pilares de vida: Dios, la familia y la música, con los que ha llegado y seguirá llegando muy lejos, pues este joven Licenciado en Música de la UIS tiene un gran y valioso camino que recorrer.