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La UIS llegó a Villanueva con donaciones que transforman sonrisas en oportunidades

Donaciones UIS Villanueva

A las 7:00 de la mañana, cuando el sol apenas comenzaba a iluminar las montañas de Villanueva, Santander, una comisión de la Universidad Industrial de Santander cruzó el gran arco que da la bienvenida al municipio. Su destino: el Colegio Eliseo Pinilla Rueda, donde más de mil estudiantes esperaban con entusiasmo una jornada cargada de esperanza.

El recibimiento fue una verdadera fiesta cultural. Danzas, bailes, coplas y la puesta en escena del Grupo de Teatro de la UIS marcaron el inicio de un encuentro que no solo llevó mobiliario, sino también alegría y sentido de comunidad.

La jornada de Donaciones con Responsabilidad Social benefició a 1.170 estudiantes de la institución, impactando de manera directa a cerca de 800 niños de primaria, tanto de las sedes urbanas como rurales.

Para Irvin Pinzón, coordinador y rector saliente de la institución, este aporte tiene un profundo significado: “Primero quiero agradecer a la Universidad Industrial de Santander, a nuestra universidad, por este gesto y por este compromiso con la educación. Tiene un sentido de gratitud. Ustedes contribuyen enormemente a la formación inicial, a la formación de la base”.

Además, destacó el alcance de la donación en contextos que muchas veces son olvidados: “Todo esto va destinado a los niños de primaria, no solamente de las sedes urbanas, sino las sedes rurales… esta contribución que hace la UIS es enorme, están contribuyendo enormemente a la formación de nuestros estudiantes”.

Desde la voz estudiantil, el impacto también es claro. La personera de la institución aseguró: “Este mobiliario nos ayuda a la calidad educativa de los estudiantes y le agradezco a la UIS por esta ayuda”.

Por su parte, el estudiante Jeffrey Mateo Campos Ferreira resaltó cómo estos recursos transforman su día a día en el aula: “Esto nos ayuda, por ejemplo, si una silla se daña, ya tenemos un reemplazo… mejora en el estudio, y también el tener sillas nuevas mejora nuestro sitio de trabajo”. Y añadió con emoción: “Muchas gracias por las sillas, las mesas… les agradecemos con todo nuestro corazón por todo lo que han traído”.

Entre pupitres, sillas, escritorios y tableros, no solo se entregaron herramientas físicas, sino también nuevas oportunidades para aprender en condiciones dignas. En cada sonrisa dibujada en los rostros de los más pequeños, quedó reflejado el verdadero impacto de esta jornada: sembrar futuro desde la educación.