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De la Provincia Metropolitana a Yariguíes: una ruta por el Santander que proyecta su futuro

El futuro del desarrollo territorial en Santander quedó en evidencia durante el recorrido realizado por el equipo de Santander Visión Prospectiva 2050 a través de corredores industriales, zonas rurales, municipios turísticos y regiones estratégicas del departamento.

Entre corredores industriales, montañas ancestrales, rutas rurales y pueblos con vocación turística, el reciente recorrido del equipo de Santander Visión Prospectiva 2050 dejó una conclusión clara: el departamento tiene un enorme potencial para convertirse en referente nacional de desarrollo territorial, siempre que logre conectar infraestructura, sostenibilidad y oportunidades productivas.

Director de IDEAD Amado Guerrero UIS 2026

Desarrollo territorial departamental

Hay un Santander que crece aceleradamente. Ese fue el primer paisaje que apareció durante el recorrido iniciado en el barrio Café Madrid y posteriormente en el municipio de Girón, dos puntos donde la expansión urbana del área metropolitana de Bucaramanga ya redefine el territorio.

En sectores cercanos al Río de Oro, la actividad industrial convive con nuevas zonas residenciales y corredores logísticos que avanzan hacia el futuro metropolitano. Allí, proyectos como el anillo vial externo representan una oportunidad estratégica para mejorar la movilidad local y fortalecer la competitividad del departamento.

Sin embargo, el recorrido también evidenció la necesidad de planificar ese crecimiento con visión integral. Algunos asentamientos ubicados en zonas vulnerables recuerdan que el desarrollo urbano no puede desligarse de la gestión del riesgo y del ordenamiento territorial.

La expansión de Girón hacia sectores cercanos al aeropuerto refleja precisamente ese desafío: cómo convertir el crecimiento en una oportunidad organizada y sostenible para las próximas décadas.

El futuro metropolitano de Santander

A pocos kilómetros del entorno industrial, el paisaje cambia completamente. El corregimiento de Corregidor conserva una fuerte vocación agropecuaria y turística, donde fincas, cultivos y espacios naturales siguen siendo protagonistas. El balneario del Puente Zancudo apareció como uno de esos lugares donde el territorio todavía mantiene conexión con el agua, la recreación y la identidad campesina.

Más adelante, en Chocoíta, surgió una discusión clave para el futuro ambiental del departamento: la posible instalación de una planta de procesamiento de residuos sólidos. Más allá de la polémica, el tema abrió un debate necesario sobre la modernización ambiental de Santander y la necesidad de encontrar soluciones sostenibles para el manejo de residuos sin afectar las dinámicas rurales y productivas.

En esta zona quedó clara una realidad: el futuro del departamento no depende únicamente de las ciudades, sino también de cómo se protejan y fortalezcan sus territorios rurales.

Zona industrial de Girón con áreas nuevas de expansión urbana.

Ruralidad y sostenibilidad

La carretera hacia Zapatoca condujo a uno de los escenarios más imponentes del recorrido: el Cañón del Río Sogamoso. Desde el mirador, la magnitud del paisaje explica por qué Santander es uno de los departamentos geológicamente más complejos y visualmente más impactantes del país. La Falla del Suárez, la vegetación xerofítica y la presencia de especies emblemáticas como la ceiba barrigona construyen un ecosistema único que mezcla biodiversidad, ciencia y potencial turístico.

El paso por Hidrosogamoso también permitió reflexionar sobre la relación entre desarrollo energético y sostenibilidad ambiental. Fenómenos como el depósito de empalizadas muestran la importancia de seguir fortaleciendo la gestión ambiental alrededor del río y sus ecosistemas.

Pero más allá de las problemáticas, el recorrido dejó en evidencia el enorme valor paisajístico de esta región, capaz de convertirse en uno de los grandes corredores de naturaleza y ecoturismo del país.

Ecoturismo en Santander

El ascenso al Pico de la Vieja, conocido como el Alto del Viejo, fue uno de los momentos más simbólicos del recorrido. A 1.800 metros sobre el nivel del mar, el paisaje parece resumir la esencia de Santander: montañas infinitas, cañones profundos y caminos que conectan historia, naturaleza y cultura campesina.

Desde allí, el potencial ecoturístico del departamento deja de ser un discurso para convertirse en una realidad visible. Senderismo, avistamiento natural, turismo de montaña y experiencias rurales aparecen como oportunidades concretas para dinamizar la economía local y diversificar el desarrollo regional.

Agroindustria y turismo regional

En Zapatoca, el recorrido confirmó cómo el patrimonio histórico y natural puede convertirse en motor de desarrollo económico. Lugares como el Museo Guane, el cementerio de los infieles y la renovada iluminación de la Cueva del Nitro muestran una apuesta creciente por fortalecer el turismo cultural e histórico del municipio. A esto se suma la producción de cacao y proyectos como “De los Alpes a los Andes”, que buscan consolidar circuitos turísticos con identidad regional y proyección internacional.

El trayecto hacia Betulia permitió descubrir otra gran fortaleza santandereana: la productividad rural. El paso por la Cuchilla del Ramo y la Tierra de los Siete Colores confirmó el potencial paisajístico de la región, mientras que las zonas rurales del municipio evidenciaron su histórica capacidad agroindustrial alrededor del tomate y sus derivados.

Betulia sigue siendo ejemplo de cómo el campo puede convertirse en motor económico cuando existe articulación entre producción, transformación agroindustrial y tradición campesina.

Infraestructura y conectividad

El recorrido continuó hacia San Vicente de Chucurí, uno de los municipios con mayor potencial agroindustrial y turístico del departamento. Las plantaciones de cacao reflejan una economía agrícola sólida, con reconocimiento nacional y grandes posibilidades de crecimiento. Pero además del cacao y el aguacate, San Vicente empieza a consolidar apuestas turísticas alrededor de proyectos como la Marina, el Centro Interinstitucional Las Vegas, el CAI Fluvial y los parques acuáticos de Comfenalco y Cajasan.

La riqueza natural y productiva del municipio es evidente. Sin embargo, el gran desafío sigue siendo la conectividad. Las vías hacia La Renta, Betulia, Zapatoca y El Carmen de Chucurí presentan dificultades que limitan el desarrollo económico y turístico de la región. Incluso la antigua pista aérea del municipio, hoy deteriorada, aparece como una oportunidad estratégica para recuperar conexión regional y fortalecer la competitividad territorial.

En San Vicente de Chucurí quedó claro que Santander no necesita inventarse nuevas potencialidades: muchas ya existen. El reto está en conectarlas.

Santander Visión Prospectiva 2050

La última parte del recorrido atravesó la vía Lisboa – San Vicente del Chucurí, el Puente de la Molinilla y el intercambiador de Lisboa, zonas donde la montaña recuerda la complejidad geográfica del departamento.

Las inestabilidades del terreno evidencian que Santander necesita infraestructura con planeación, mantenimiento y visión a largo plazo, pero también mayor integración regional para que el desarrollo no se concentre solo en las ciudades.

Ese fue el gran mensaje de reciente recorrido del equipo de Santander Visión Prospectiva 2050: el futuro del departamento también está en sus montañas, el campo, la agroindustria y la capacidad de planificar un territorio diverso sin perder su identidad. Porque Santander ya empezó a construir su futuro.

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