
La Biblioteca de la UIS es tan antigua como la Universidad Industrial de Santander. Desde sus inicios, en 1948, ha tenido varias sedes: el Instituto Técnico Superior Dámaso Zapata, el actual edificio Administración 1, el antiguo edificio de Publicaciones donde hoy se levanta Administración 3 y, desde 1976, las actuales instalaciones en el campus central.
Con el Plan General de Desarrollo de la universidad se decidió darle una sede propia y exclusiva a la Biblioteca y para su diseño se invitó al arquitecto Antonio Moreno González, cuya firma también se encargó de la construcción, que comenzó en 1974. Es una edificación de estilo moderno, de unos 6.200 metros cuadrados.
Este edificio “representa lo más granado de la arquitectura moderna, las líneas sobrias, geométricas, es un rectángulo totalmente regular, de características muy sobrias y es bastante funcional, realmente es un símbolo de la Universidad, y el sitio es el corazón del campus universitario”, dice el arquitecto restaurador Antonio José Díaz Ardila.

El material que se utilizó es “concreto a la vista y ladrillo a la vista, no más, y los pisos en granito. La arquitectura moderna se identifica con una sobriedad de acabados, muy pocos acabados y se elimina totalmente la decoración. Fíjese que los elementos que se sacan son estructurales o son de la misma necesidad de la forma interna. No es nada decorativo, no es nada rebuscado en formas ni en símbolos, sino en la arquitectura como funcionalidad”, explica el arquitecto Díaz Ardila.
Sobre otras características, esta edificación “está perfectamente orientada hacia el sur y hacia el norte: hacia el sur la cara que estamos viendo (fachada principal) y hacia el norte la cara posterior, que es igualmente importante y que es bastante bloqueadora del Sol directo. Y en fachada, esos elementos de concreto son parasoles, son protectores de sol y están diseñados de un tamaño y unas características de separación que evitan cualquier ingreso del Sol a los espacios internos”, explica Díaz Ardila.

Otra de sus particularidades es su ubicación: “Todas las universidades del mundo tienen como punto central la biblioteca; para poner un ejemplo, en la UNAM de México, el edificio, que es un gran mural, es el símbolo de la universidad. Por eso, cuando uno quiere destacar un edificio, le hace alrededor espacio público. Aquí, además, engalanado por la hermosa escultura de los Lápices, le dan a la biblioteca un ambiente muy especial donde los estudiantes pueden venir, debajo de los árboles, en las jardineras, sentarse a esperar un rato o a descansar después de varias horas de estar en la biblioteca leyendo o estudiando”, finaliza el arquitecto Antonio José Díaz.
Una biblioteca reforzada y totalmente remodelada
En un trabajo sorprendente y muy elogiado por estudiantes, profesores y por todo aquel que la visita ahora, la Biblioteca Central fue sometida a una intervención patrimonial, emprendida por Fabián Camargo Arquitectos. Esta consistió en reforzamiento estructural, adecuación de áreas y creación de nuevos espacios, amoblamiento moderno, con diseño futurista y conservación integral de su arquitectura original.

El director de la Biblioteca Central UIS, profesor Pedro García Obando, destacó que “el año pasado se hizo una labor muy importante en esta estructura que había sido construida hace cerca de 50 años: la modernización y el reforzamiento de la estructura acorde a las nuevas normas de sismo-resistencia del país. Entonces, pasamos de una biblioteca tradicional a una biblioteca supremamente moderna, que además cuenta con ampliación de cupos para estudiantes en puestos de trabajo: pasamos de 880 a 1132 puestos de trabajo; pasamos, de tener unos servicios cara a cara a unos servicios tecnológicos de préstamo de libros, de auto devolución de libros; pasamos de no tener salas de estudio individual, a tener 24 salas y, en cada piso, se mantuvo la división que tenemos”.


Distribución por pisos y secciones
El piso 2 está dedicado a las ciencias básicas, el piso 3 a las ciencias sociales y humanas y el piso 4 a las ciencias aplicadas, que son las ingenierías. El sótano fue habilitado y allí están dispuestas colecciones de Premios Nobel y de las ferias de libros más importantes del país, y ese espacio se acondicionó para el disfrute de los estudiantes.


“No teníamos cubículos de estudio, ahora sí los tenemos; la sala de base de datos era de 35 a 40 computadores, hoy tenemos 3 salas independientes cada una con 25 computadores. Al entrar a la biblioteca, hay una sala cultural temática que nos ha servido para la exposición de muchos eventos de las unidades académicas, de las escuelas, de los departamentos, de los institutos”, dice el director Pedro García.


En el primer piso, al fondo, hay una sala que es muy funcional porque no tiene libros, pero tiene cerca de 400 puestos que permiten a los estudiantes con los tableros móviles sentarse para trabajar ahí, especialmente del ciclo básico de las ingenierías, porque sabemos que entre el 70 % y el 80 % de los estudiantes que asisten al primer piso están entre primero y cuarto semestre del ciclo básico de las ingenierías y, por lo tanto, necesitan estos tableros para sus pruebas de cálculo, física, álgebra, etc. Además, se diseñó una cafetería para posgrados en el último piso, comenta su director.

En la Biblioteca lo que se hizo fue el reforzamiento estructural y la modernización del interior, pero se preservó la arquitectura original, tal y como se exige en el Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) del patrimonio en los edificios de la Universidad Industrial de Santander con Nivel de intervención 1; esto es, su conservación integral.