
El Grupo de Investigación en Eco-fisiología Vegetal y Ecosistemas Terrestres de la Universidad Industrial de Santander (UIS) lidera una apuesta innovadora que podría transformar el cultivo del copoazú, un fruto amazónico conocido como “cacao blanco” y con gran potencial agroindustrial. ¿La fórmula? Melatonina, la hormona que regula el sueño en los humanos, y microorganismos nativos que habitan los suelos donde crece esta especie.
La iniciativa, que se desarrolla bajo el proyecto “Implementación de un ecosistema científico para el aprovechamiento integral de la diversidad biológica de Theobroma grandiflorum en sistemas agroforestales en el departamento de Caquetá”, busca mejorar el rendimiento y la resistencia del cultivo, fundamental para comunidades rurales de esta región amazónica.
Ciencia con impacto local
El proyecto es cofinanciado por el Sistema General de Regalías y Minciencias, y cuenta con el respaldo de un sólido equipo interinstitucional: la Universidad de la Amazonia, la Universidad de Nariño, la Universidad de Antioquia y, por supuesto, asociaciones de productores locales. Un verdadero ecosistema de ciencia colaborativa con impacto directo en el territorio.
Además, se articula con otro estudio clave: el desarrollo de bioinsumos a partir del microbioma nativo del copoazú y los residuos agrícolas del Caquetá. Este trabajo se realiza tanto en las zonas rurales del departamento como en los laboratorios de la UIS en Bucaramanga y en el Parque Tecnológico Guatiguará.

Melatonina: más allá del insomnio
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es el uso de melatonina como bioestimulante vegetal. Según explicó el profesor Nelson Rodríguez López, del Laboratorio de Ecofisiología Vegetal y Ecosistemas Terrestres de la Escuela de Biología UIS, esta sustancia, comúnmente relacionada con los humanos, ha demostrado tener efectos positivos en otras especies vegetales.
“Estamos evaluando el uso de melatonina en plantas de copoazú para fortalecer su tolerancia al estrés abiótico, como la sequía o la falta de nutrientes. Lo interesante es que incluso estamos utilizando melatonina extraída de residuos de café, lo cual también aporta a la sostenibilidad del proyecto”, señaló Rodríguez.
Estos experimentos se llevan a cabo en el Invernadero – Laboratorio de Biología Vegetal del campus central de la UIS y son liderados por un equipo interdisciplinario que también incluye al profesor William Hidalgo, de la Escuela de Química, y al profesor Mario Negrete, de la Facultad de Salud.
Hacia un copoazú más competitivo
El objetivo final es claro: obtener bioestimulantes que impulsen el crecimiento y la productividad del copoazú, una planta no solo importante desde el punto de vista económico, sino también cultural para las comunidades amazónicas. Todo esto desde un enfoque biotecnológico que apuesta por soluciones sostenibles, innovadoras y adaptadas al entorno local.
Con este tipo de iniciativas, la UIS reafirma su compromiso con la investigación de frontera, el desarrollo rural y la conservación de la biodiversidad, llevando la ciencia directamente al corazón del territorio colombiano.