
La alianza entre la Universidad Industrial de Santander (UIS) y la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV) permitió la firma de un acuerdo de licenciamiento para la producción y comercialización de un dispositivo de protección respiratoria destinado al personal médico. Este avance refleja la confianza del sector en la Universidad y la capacidad innovadora del trabajo colaborativo e interdisciplinario, marcando un hito académico con alto potencial de aplicación en el ámbito de la salud.
El desarrollo surgió de la necesidad de reemplazar las máscaras convencionales desechables utilizadas por profesionales de la salud, ofreciendo mayor seguridad y comodidad. El desafío consistía en integrar un sistema de filtración a base de nanofibras, creado por la FCV, que cumpliera con altos estándares de protección y bienestar para los usuarios.
De esta manera se creó un respirador reutilizable con cámara de aire, cuya estructura combina materiales rígidos y flexibles, incorpora un filtro intercambiable e integra una rejilla que facilita el paso del aire. El diseño del producto abordó conceptos que proporcionan materiales adaptables a las diversas formas anatómicas de rostros, para garantizar comodidad incluso en jornadas prolongadas, mientras que la tecnología de nanofibras ofrece una alta eficiencia en la filtración de partículas de difícil retención.

De la academia al mercado
Con el acuerdo firmado, la FCV será la encargada de liderar los procesos para llevar esta tecnología al mercado. Según Vanessa Quiroga Arciniegas, directora de Transferencia de Conocimiento de la UIS, la etapa actual corresponde al desarrollo de prototipos ajustados a los estándares requeridos para su implementación y uso efectivo.
“El propósito es avanzar hacia un escalamiento que permita la industrialización de esta tecnología y, posteriormente, su comercialización. Se trata de un logro significativo para la academia y la investigación, pues vincularse con una institución líder en servicios de salud garantiza un impacto real para la sociedad”, aseguró.
En la misma línea, la Dra. Sandra Milena Sanabria, directora de Innovación y Desarrollo Tecnológico de la FCV, explicó que el siguiente paso será replicar el proceso productivo, adaptarlo y optimizarlo para su introducción al mercado. “Podemos decir que el producto ya está llegando al mercado. Nació de la investigación y de un ejercicio de cocreación basado en una necesidad concreta del sector productivo”.
El respirador, diseñado para ser reutilizable gracias a su filtro intercambiable, combina innovación y practicidad. Su estructura se ajusta a la fisionomía de los rostros, asegurando un sellado seguro y comodidad en ambientes de alta exposición.
Resultado de un proyecto interdisciplinario
La iniciativa se originó en medio de la pandemia, cuando la urgencia de proteger al personal médico se hizo evidente frente a la escasez de equipos adecuados. Más allá de esa emergencia, la innovación mantiene su relevancia y vigencia en entornos hospitalarios de alto riesgo.
“La Fundación Cardiovascular ya trabajaba en un material nanofiltrante. A partir de esa investigación surgió la idea de crear un dispositivo de protección personal que consistió en una máscara facial reutilizable que incorporara ese componente como elemento intercambiable. Durante la convocatoria Mincienciatón, la propuesta fue presentada por la Fundación Cardiovascular, con la UIS como coejecutor, consolidando un esfuerzo colaborativo e interdisciplinario centrado en las necesidades del personal de salud”, explicó Clara López, profesora de la Escuela de Diseño Industrial de la UIS y una de las inventoras del dispositivo.

La Universidad aportó infraestructura tecnológica, equipos especializados y metodologías avanzadas de manufactura convergente, como ingeniería inversa y prototipado mediante impresión 3D, que aceleraron el diseño y las pruebas del dispositivo.
“Partimos de reconstrucciones tridimensionales de los rostros. Con el modelo 3D identificamos patrones faciales y diseñamos formas que se adaptaran a la mayor diversidad de usuarios. Además, seleccionamos materiales suaves al tacto para optimizar la fabricación”, señaló Duván Fonseca Abril, profesor cátedra de la Escuela de Diseño Industrial de la UIS.

Por su parte, Israel Garnica Bohórquez, investigador del proyecto y actualmente profesor de la UIS, destacó que el diseño garantiza la seguridad y comodidad al usuario. “El sistema encapsula el material nanofiltrante, optimiza el paso del aire y genera un sello hermético en el rostro, asegurando que el aire solo ingrese por la rejilla. El propósito es que el producto pueda masificarse y, en articulación con la FCV, generar más intervenciones que permitan llegar a un mayor número de personas”.
Patentes y conocimiento aplicado
El proyecto derivó en dos patentes, una desarrollada por la FCV sobre el material nanofiltrante y otra en codesarrollo con la UIS sobre el modelo de la máscara reutilizable. “Estas patentes permiten llevar el conocimiento científico a soluciones prácticas, asegurando que el personal de salud y los pacientes tengan acceso a dispositivos de protección efectivos y accesibles”, afirmó la Dra. Sandra Sanabria.
Lina María Pineda Berrío, desarrolladora júnior de la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV), resaltó el valor agregado de la iniciativa. “Fue un trabajo muy enriquecedor, en el que academia e industria unieron conocimientos y experiencias para crear un dispositivo con manos colombianas y con materiales disponibles a nivel nacional”.
También destacó la importancia de esta articulación: “La universidad aporta conocimiento académico y experiencia investigativa, mientras que la empresa suma necesidades concretas, saber práctico y capacidad de manufactura. Me enorgullece trabajar con mi equipo desde la Dirección de Innovación y ha sido muy valioso colaborar con ingenieros y diseñadores”.
Hacia la industrialización
En el marco del licenciamiento, se llevan a cabo verificaciones técnicas del dispositivo, reuniones periódicas de seguimiento y acompañamiento en las fases de manufactura y comercialización. Estas acciones aseguran el avance exitoso del proyecto, desde el desarrollo hasta su implementación en el mercado, y consolidan un ejemplo de cómo la cocreación entre academia y empresa se transforma en innovación con impacto social.
