
Una de las edificaciones de la Universidad Industrial de Santander más transitadas día tras día es la Portería principal o de la carrera 27. No obstante, de tanto verla se ha convertido en algo tan cotidiano que la gente ya ni se fija en ella. Sin embargo, durante el estudio realizado para determinar los parámetros del Plan Especial de Manejo y Protección de las edificaciones de la UIS, esta construcción obtuvo el tercer puntaje más alto por su valor patrimonial.
“Esta portería, que inicialmente era solo para vehículos, la diseñaron los arquitectos Mario Pilonieta, egresado de la Universidad Nacional, quien concibió una decena de edificaciones de la UIS, junto con Guillermo Escandón Sorzano, egresado de la Javeriana, también reconocido diseñador de arquitectura moderna, quienes hacían parte del equipo de Planta Física de la Universidad, con el arquitecto Carlos Virviescas Pinzón”, recordaba el arquitecto y restaurador Antonio José Díaz Ardila.
“Las líneas de esta construcción son las clásicas de la arquitectura moderna, con concreto a la vista, ladrillo a la vista, lo que llamamos la arquitectura ‘brutalista’, cuyo máximo representante es Le Corbusier, y fue la tendencia de la arquitectura durante varias décadas. El módulo es muy sencillo, antiguamente era el ladrillo a la vista, la parte de construcción y los aleros en concreto a la vista. Seguramente, por el deterioro resolvieron frisar la totalidad de la parte que encierra al portero, y entonces la pintaron de blanco; pero el blanco era demasiado atractivo para los grafitis. Ahora, con el gris se ve todo como si fuera en concreto y es más fácil de controlarlo”, explicó Díaz Ardila, quien también es director del Teatro Santander.

En su recuento, el arquitecto Díaz Ardila dijo: “Inicialmente, esta calle de la Universidad era la continuación de la Carrera 27 y las rutas de buses seguían hacia el norte hasta La Perla y regresaban; los estudiantes se bajaban del bus dentro de la Universidad. Luego, en la portería pusieron unas cadenas como de parqueadero”.
Y continúa: “En los años setentas, por las manifestaciones y problemas que tuvieron las universidades, el Gobierno tomó la decisión de encerrarlas”, Además, habían aumentado los problemas de seguridad para el campus, los edificios y las personas.


Allí, a la entrada de la universidad, que era abierta para los peatones, estaba la portería para vehículos; el andén principal limitaba al occidente con las canchas de baloncesto. Posteriormente, la parte más externa se recuperó para la plaza de banderas en el exterior del campus y la otra parte para la plaza de los estudiantes, que da acceso a la Tienda Universitaria y a los edificios de la Facultad de Ciencias Humanas 1 y 2.
El pórtico que envuelve la entrada a la Universidad Industrial de Santander y que tiene el logo símbolo de la Universidad, hay quienes dicen que es la abstracción de una regla de cálculo; un invento muy práctico para hacer multiplicaciones, divisiones, raíz cuadrada, logaritmos, etc. Eran unas reglitas blancas, una dentro de la otra, con un cursor transparente que se movía y le daba a uno la respuesta. Las nuevas generaciones ni la conocen, porque comenzó a desaparecer en los años 70, cuando aparecieron las calculadoras electrónicas, recuerda el arquitecto Díaz Ardila.
Con la transformación experimentada por la Universidad, en los primeros años de este siglo se restringió el ingreso de vehículos por esta portería y ahora su uso es exclusivo para peatones; los ingresos vehiculares se habilitaron en las porterías de la carrera 30 y de la carrera 25.
El cerramiento es un poco invasivo, incluso con esos tubos alrededor de la plazoleta que bloquean la entrada. Uno quisiera, otra vez, en un futuro, cuando seamos un poco más civilizados, que las universidades volvieran a romper sus barreras y se integraran a la ciudad como un barrio más: el barrio de los estudiantes, el Barrio Estudiantil, el Barrio de la Ciencia, dice finalmente Antonio José Díaz, con la esperanza de que esta portería nos de ingreso a un nuevo estilo de vida más humano y más amable.