
Con orgullo y esperanza, padres y familiares participaron en la jornada de inducción para los 90 jóvenes que este semestre inician su formación profesional en Saravena con la Universidad Industrial de Santander (UIS). Ellos son los pioneros de un proyecto educativo que busca transformar el territorio a través de educación superior pública y de calidad.
En esta primera etapa se ofertan tres programas académicos, con 30 cupos cada uno: Zootecnia, Ingeniería en Inteligencia Artificial y Administración Agroindustrial. La proyección es ambiciosa: para el primer semestre de 2026 llegarán cuatro programas más, con la meta de alcanzar hasta 20 opciones de estudio.
La Institución Educativa Técnico Industrial Rafael Pombo es el punto de partida de este proceso. Allí, la UIS adecuó cuatro salones: tres como aulas y uno como un moderno centro de cómputo, dotado con equipos de última generación, climatización, mobiliario ergonómico y tecnología de videoconferencia de alta definición, conectada a plataformas como Teams, Zoom y Meet.
La llegada de la UIS a Saravena ha despertado un profundo sentimiento de gratitud entre la comunidad. “Quienes hacen historia son las personas que se atreven a cambiar su realidad, y hoy nuestros hijos están escribiendo esa historia”, expresó emocionado Wilson Ramírez, padre de uno de los estudiantes.
Para Sara Benavides, esta oportunidad significa frenar el éxodo de jóvenes: “El territorio se nos estaba quedando sin ellos. La educación superior es una esperanza de vida a largo plazo”.
En el mismo sentido, Matilde Rojas destacó que ahora su hija podrá estudiar cerca de casa, evitando gastos y la distancia que enfrentó con su primera hija en Bogotá. “Gracias a Dios en este momento llega la UIS y le da la oportunidad de estar en clase, cerca de casa, esto me genera menos gasto porque al enviarla lejos es más difícil; muchas gracias a la UIS por estar acá en Saravena”.
Otros padres, como Luis Buitrago, resaltaron la bendición que representa para el municipio y el departamento: “Muy hermoso todo, primero darle gracia a Dios y a los que estuvieron al frente para que esta universidad sea una realidad, somos bendecidos en nuestro departamento y nuestro municipio de Saravena”.
Entre tanto, Eulises Estepa Cedeño, padre de familia, proyectó el impacto económico y productivo: “Esto nos pone en la puerta del desarrollo. Nuestros hijos serán los profesionales que transformarán la agricultura y la ganadería de la región”.
El sentimiento general es de ilusión y compromiso. Ismelda León lo resumió así: “Es un sueño hecho realidad. Gracias a Dios y a quienes hicieron posible que nuestros niños se queden cerca mientras se forman como profesionales”.
Con esta primera cohorte, Saravena comienza a escribir un nuevo capítulo en su historia, uno donde el conocimiento y la formación profesional se convierten en motores de cambio para toda la región.