
Con un llamado a reconocer la deuda histórica con el campesinado colombiano, se inauguró la primera sesión de la Cátedra de Paz, Convivencia y Ciudadanía UIS, cuyo eje central fue La justicia agraria como oportunidad para la construcción de paz territorial. El espacio académico reunió a líderes campesinos, representantes institucionales y estudiantes para reflexionar sobre uno de los temas estructurales del conflicto colombiano: la desigualdad en la distribución de la tierra.
“Considero que es muy importante que se hable de justicia agraria porque nuestro país es un agrario e históricamente se tiene una deuda con el campesinado. Una deuda que viene desde la época de la colonia, de despojo, de violencia y donde la tierra está en manos de unos cuantos, de unos cuantos terratenientes, de unas cuantas empresas que son los que desarrollan monocultivos o simplemente las tienen ahí reservadas para sus propiedades, para sus tierras y todo eso”, afirmó Enith Villarreal Díaz, líder campesina de Puerto Wilches.
Para los panelistas, hablar de justicia agraria es una urgencia ética y política. La invisibilización de las violencias en los territorios, especialmente contra campesinos, mujeres rurales, comunidades indígenas y raizales, ha alimentado el conflicto armado y profundizado las brechas sociales.
Para Edwin Román Peña Nieves, líder campesino de Jesús María, la concentración de la tierra responde a un modelo centralista y excluyente. Además, las decisiones rurales se están tomando lejos de los territorios, sumado a que Colombia tiene altos niveles de desigualdad en la distribución de tierras.
Entre los elementos fundamentales para una justicia agraria real, los líderes destacaron el acceso efectivo a la tierra para quienes la trabajan. La soberanía alimentaria fue uno de los conceptos reiterados, un país que no garantiza la producción de sus propios alimentos depende de mercados externos y debilita su autonomía.
Desde la experiencia territorial, se expuso el caso de municipios donde el predominio de monocultivos, como la palma de aceite, ha reducido los espacios para la producción de alimentos, afectando el abastecimiento local y encareciendo los productos básicos. Si bien estas economías generan ingresos y empleo, los participantes subrayaron la necesidad de planificación y equilibrio entre grandes plantaciones y economía campesina.
Asimismo, se insistió en que la justicia agraria no se limita a la redistribución de tierras. Implica proyectos productivos, infraestructura, vías, acceso a mercados y acompañamiento estatal.
“No se trata solo de entregar tierra, sino de garantizar condiciones dignas para permanecer en el territorio”, afirmaron.

Justicia especializada y presencia en los territorios
Otro de los puntos centrales fue la urgencia de hablar de justicia agraria en el territorio nacional.
Para Peña Nieves, la concentración de tierras responde a un modelo centralista y excluyente, donde no hay equidad en el acceso y uso de tierras.
Por su parte, Villarreal Díaz asegura que se debe garantizar la propiedad de la tierra para quien la trabaja, brindar acceso a herramientas, apoyo estatal y financiación para la producción agrícola.
Para los panelistas, llevar la justicia a los territorios es clave para resolver conflictos sobre tierras y garantizar reparación y seguridad jurídica a las comunidades rurales.

Una apuesta académica por la paz territorial
La cátedra, impulsada desde la academia y articulada con la Clínica Jurídica Carlos Gaviria Díaz y la Escuela de Derecho UIS, surge en un contexto en el que el año ha sido declarado como el año de la justicia agraria y en el que se avanza en la consolidación de la jurisdicción agraria. El espacio toma como punto de partida el primer punto del Acuerdo de Paz: la Reforma Rural Integral.
Durante el semestre, las sesiones contarán con la participación de representantes institucionales, jueces, magistrados, académicos y, de manera permanente, líderes campesinos que aportarán su experiencia en temas como soberanía alimentaria, economía campesina, defensa del agua e historia del movimiento agrario.
“Vamos a ver son diferentes ponencias no solamente la institucional sino también desde la academia y acompañado siempre todas las sesiones de líderes campesinos que de su experiencia en territorio nos van a contar desde las diferentes esferas soberanía alimentaria, la lucha del agua, la historia del campesinado, vamos a hablar también de la economía campesina entre otras sesiones que se van a abordar”, manifestó Patricia Mendoza, profesora escuela de Derecho UIS.
Con estos espacios la UIS busca contribuir a la comprensión de que la paz en Colombia no se construye únicamente desde los centros urbanos ni desde los escritorios institucionales, sino desde los territorios donde se siembra la tierra y se cultiva la vida. Allí, concluyeron los participantes, comienza verdaderamente la justicia agraria y, con ella, la posibilidad de una paz estable y duradera.