Investigación de la UIS revela nuevas pistas sobre el origen del Nido Sísmico de Bucaramanga

Imagen de la cabecera de Los Santos

Santander alberga uno de los fenómenos sísmicos más singulares del planeta. Bajo la superficie, a unos 140 kilómetros de profundidad, se encuentra el Nido Sísmico de Bucaramanga, una concentración de terremotos de profundidad intermedia que se caracteriza por su actividad persistente, su reducido tamaño y su capacidad para generar sismos de magnitud moderada.

Un estudio realizado por la Universidad Industrial de Santander (UIS) aporta nuevas evidencias para comprender por qué tantos movimientos telúricos se concentran de manera recurrente en este punto del subsuelo santandereano.

La investigación fue desarrollada por Carlos A. Vergara, egresado de la Maestría en Geofísica de la UIS; Manuel A. Flórez, profesor de la Escuela de Física de la UIS, y Germán Prieto, profesor de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Los investigadores analizaron durante seis años los registros de más de 32.000 sismos, utilizando su distribución y localización como una especie de mapa indirecto para reconstruir la forma de la placa tectónica que se encuentra bajo el noroccidente de Suramérica.

Hacia las profundidades de la tierra

El Nido Sísmico de Bucaramanga es conocido por ser una de las concentraciones de sismos de profundidad intermedia más activas del mundo. Su comportamiento resulta excepcional: los terremotos se producen de manera continua en un espacio relativamente reducido y a una profundidad que impide observar directamente las estructuras geológicas responsables de esta actividad.

De hecho, los investigadores advierten que solo se han identificado otros dos nidos sísmicos comparables en el planeta: uno ubicado bajo Rumania y otro bajo Afganistán.

Si bien, durante décadas, la comunidad científica ha intentado explicar por qué Bucaramanga presenta esta concentración de actividad sísmica. La investigación de la UIS plantea nuevas evidencias que apuntan a la compleja geometría de la placa tectónica que se hunde bajo esta región.

Las placas tectónicas no necesariamente descienden hacia el interior de la tierra como estructuras completamente planas y rígidas. En los procesos de subducción, una placa puede doblarse, cambiar de dirección y deformarse mientras avanza hacia mayores profundidades.

En este estudio, los investigadores encontraron evidencias de que la placa que se encuentra bajo Santander presenta cambios importantes en su geometría en las proximidades del Nido Sísmico de Bucaramanga.

Imagen explicativa del Nido sísmico, según los investigadores

“Marcadores” de la placa

Debido a que los científicos no pueden observar directamente una estructura ubicada a más de 100 kilómetros bajo la superficie, los sismos se convierten en una herramienta fundamental para estudiar lo que ocurre en esas profundidades.

En este caso, los investigadores determinaron con alta precisión la ubicación de más de 32.000 terremotos registrados durante un periodo de seis años, entre 2016 y 2021. La distribución de estos eventos permitió reconstruir indirectamente la geometría de la placa tectónica que se hunde bajo el noroccidente de Suramérica.

Los resultados muestran una estructura compleja, conformada por dos grandes segmentos de placa. En las proximidades del Nido Sísmico, la placa cambia su dirección horizontal y, a partir de aproximadamente 125 kilómetros de profundidad, adquiere una inclinación considerablemente mayor.

El Nido Sísmico de Bucaramanga se encuentra justamente en esta zona de transición, donde la placa experimentaría deformaciones en diferentes direcciones.

Para los investigadores, esta particular configuración podría explicar, al menos en parte, la concentración de esfuerzos en el interior de la placa y, con ello, la persistencia de la actividad sísmica en esta región.

Una estructura que se deforma y concentra esfuerzos

La principal interpretación planteada por el estudio es que la geometría inusual de la placa tectónica genera condiciones capaces de concentrar tensiones en su interior.

La imagen permite entender el fenómeno de manera sencilla: una estructura que se hunde y, al mismo tiempo, debe cambiar de dirección y aumentar su inclinación puede experimentar una mayor deformación en las zonas donde ocurren esos cambios.

Bajo esta perspectiva, el Nido Sísmico de Bucaramanga estaría localizado en un punto particularmente complejo de la placa, donde las modificaciones en su geometría favorecerían la concentración de esfuerzos y la generación recurrente de terremotos.

La distribución de los sismos también aporta información relevante. De acuerdo con los resultados, la actividad sísmica presenta una continuidad que no muestra el gran desplazamiento que sería esperable si la placa estuviera completamente desgarrada o si existiera una colisión claramente definida entre dos placas diferentes.

Esto fortalece la interpretación de que la actividad del Nido podría estar relacionada con la deformación y flexión tridimensional de la placa tectónica, más que con una ruptura completa de esta estructura.

Un fenómeno regional

La investigación también plantea una mirada más amplia sobre el fenómeno. El Nido Sísmico de Bucaramanga no sería necesariamente una anomalía geológica completamente aislada.

Los investigadores identificaron cinco grandes concentraciones de sismos de profundidad intermedia dentro del sistema regional de subducción, entre ellas el propio Nido de Bucaramanga.

Aunque las otras agrupaciones son de menor tamaño y presentan una actividad sísmica menos intensa, su presencia permite plantear una relación entre la concentración de terremotos y los cambios en la geometría de la placa que se hunde.

De esta manera, el Nido Sísmico de Bucaramanga podría representar la manifestación más activa y evidente de un proceso tectónico que se desarrolla a escala regional.

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