
En medio de los desafíos que enfrenta el campo colombiano porque muchos jóvenes hoy quieren migrar a la ciudad, un grupo de estudiantes de la Universidad Industrial de Santander (UIS) – CAE San Alberto (Cesar) decidió mirar en dirección contraria: viajar al corazón rural de Cáchira (Norte de Santander) para descubrir, en terreno, que el futuro también puede sembrarse desde la tierra.
Durante la visita, los estudiantes recorrieron el corregimiento de La Carrera, reconocido como el de mayor potencial agrícola de la región. Allí conocieron de primera mano cultivos de fresa, mora, tomate de árbol y durazno, evidenciando la diversidad productiva que caracteriza esta zona del país.
Ecosistemas estratégicos
La jornada también incluyó una expedición al Páramo de Guerrero, donde los jóvenes exploraron ecosistemas estratégicos, estudiaron especies de frailejones y comprendieron el valor de las fuentes hídricas. Este contacto directo con la biodiversidad permitió ampliar su perspectiva sobre las oportunidades profesionales en el sector agrícola y pecuario, especialmente en contextos climáticos distintos a los de su lugar de origen.


La iniciativa busca sembrar en los estudiantes un sentido de pertenencia y amor por el campo, promoviendo que las nuevas generaciones vean en sus territorios una oportunidad de desarrollo y no una razón para migrar. En palabras de los organizadores, se trata de “mostrar que el campo tiene futuro y que quedarse en él puede ser una decisión de progreso”.
Además de su impacto académico, la experiencia fortalece la conciencia ambiental. “Cáchira, con su riqueza agropecuaria y climática, ha sido un aula viva. Nuestros jóvenes han aprendido a valorar los páramos como fuente de agua y a entender la importancia de preservar su biodiversidad. Momentos como ver un cóndor en vuelo o estudiar los frailejones les han transformado profundamente”, señalaron desde la coordinación del programa.


Por su parte, la empresaria local Mileth Acevedo Balaguera destacó el alcance social de estas prácticas: “Estas actividades no solo enriquecen la formación de los estudiantes, sino que generan oportunidades para las familias campesinas de la región. Es una apuesta vital para contrarrestar el abandono del campo y demostrar que es posible vivir de él, creando empresa y dinamizando las economías locales”.
Esta alianza educativa se consolida como un puente entre la academia y el sector rural, reafirmando el compromiso de la UIS con el desarrollo sostenible y el fortalecimiento de las comunidades campesinas. Una apuesta que, más allá del aula, busca transformar realidades desde la raíz: la tierra.