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Estudiante de la Maestría de Historia UIS, ganador de Estímulos Departamentales Cultura con Berraquera

Julián Andrés Amado Becerra

Entre cuadernos, silencios y fragmentos de tiempo, Julián Andrés Amado Becerra, estudiante de la Maestría en Historia de la Universidad Industrial de Santander (UIS), encontró una historia. No la buscó -dice-, más bien lo encontró a él en un instante de melancolía y esperanza. Así nació En la esquina del sol, su primera novela.

Amado Becerra combina su formación académica con una profunda sensibilidad literaria. Historiador y magíster en Historia por la Universidad de Caldas, su trayectoria entre la docencia, la investigación y la creación audiovisual lo ha llevado a explorar los vínculos entre memoria, cuerpo y tiempo en la experiencia humana.

“La idea surgió de un impulso silencioso”, cuenta el autor. Fue en un momento de tránsito personal, cuando comprendió que escribir podía ser una manera distinta de mirar la vida. En la esquina del sol nació de esa necesidad de entender qué queda cuando todo cambia: las conversaciones con desconocidos, las calles que parecen repetirse y esa luz del atardecer que siempre anuncia una despedida.

Publicada en 2025 bajo el sello independiente Sátiro, la novela teje las vidas de varios personajes que se cruzan sin saberlo. Cada uno carga con una pérdida, una memoria inconclusa o una palabra no dicha. La historia no sigue una línea temporal fija: se construye desde fragmentos, cartas, recuerdos y voces que se entrelazan para revelar una verdad emocional más profunda. No es una historia de grandes gestas, sino de gestos mínimos, de esas pequeñas luces que sobreviven en medio de la sombra.

Portada del libro En la esquina del sol, edición original

“La memoria no solo conserva, también transforma”, afirma Amado. En ese acto de recordar, sus personajes -y el propio autor- encuentran la posibilidad de reconciliarse con lo que fueron. En la esquina del sol es, en el fondo, una novela sobre la supervivencia emocional: sobre aprender a mirar el sol desde la sombra y descubrir que incluso el duelo puede transformarse en esperanza.

Aunque no es una obra autobiográfica, el autor reconoce que cada personaje guarda algo de sí y de quienes lo rodearon. “Hay recuerdos transfigurados, paisajes que alguna vez recorrí, emociones que me acompañaron durante la escritura”, confiesa. Para él, escribir fue una forma de reconciliarse con el paso del tiempo y con las pérdidas inevitables: una forma de sanar desde la palabra.

El título, explica, encierra una metáfora luminosa. “La esquina es el punto donde la luz se quiebra, donde el día encuentra su límite y la sombra se vuelve posible”. Es un lugar simbólico donde los personajes -y quizá todos nosotros- nos detenemos a mirar lo que dejamos atrás. La esquina, en su literatura, es también encuentro: un espacio donde confluyen la nostalgia y la esperanza, donde la memoria ilumina el presente.

El proceso de escritura fue lento y reflexivo. Fragmentos dispersos se convirtieron en capítulos; recuerdos, en voces. “Lo más difícil fue hallar el tono justo, permitir que las emociones respiraran sin explicarlas demasiado”, recuerda. El resultado es una obra de 270 páginas que transita entre lo poético y lo narrativo con la naturalidad de quien escucha al tiempo pasar.

Con En la esquina del sol, Julián Andrés Amado Becerra, estudiante de la Maestría en Historia de la UIS, ofrece algo más que una novela: un refugio para detenerse, contemplar y recordar. Su escritura, tejida con memoria y luz, nos recuerda que incluso en las esquinas más oscuras, el sol siempre deja una huella.