
En un hito para la biodiversidad de la Cordillera Oriental, un equipo de investigadores ha descrito oficialmente al Anthurium comuneros, una nueva especie de “anturio” que solo habita en las montañas de Santander.
Este hallazgo, publicado en la prestigiosa revista científica Phytotaxa, posiciona al departamento como un foco clave para la conservación de la flora andina.
El descubrimiento se logra gracias al trabajo de los investigadores Oscar Mauricio López Floriano, integrante del Herbario HUAZ de la Universidad de la Amazonia; Alejandro Zuluaga, integrante de la Herbario CUVC de la Universidad del Valle, y David Sanín, profesor de la Escuela de Biología UIS. La especie fue identificada en las vertientes de la cuenca del río Umpalá, específicamente en zonas rurales de Piedecuesta (vereda Cristales) y Santa Bárbara (veredas Esparta y La Salina),
Según explica el profesor Sanín, este hallazgo se da en el marco de las salidas de campo de las asignaturas de botánica de la Escuela de Biología UIS, realizadas para estudiantes en zonas conservadas, pero de fácil acceso. “Durante dos años el equipo del Herbario UIS, en compañía de investigadores de la Universidad de la Amazonia y la Universidad del Valle, realizamos el seguimiento y la reunión de evidencias que nos permitió describirla”.
Este anturio, no es como cualquier planta, crece en los bosques de roble (Quercus humboldtii) a altitudes de entre 2200 y 2650 metros sobre el nivel del mar. Su nombre es un tributo directo a la “Rebelión de los Comuneros” de 1781, vinculando la resistencia histórica de Santander con la resiliencia de su naturaleza.





El Anthurium comuneros, a diferencia de los anturios comerciales que solemos ver en macetas, tiene características únicas. Tiene un porte imponente: es una planta terrestre que puede alcanzar hasta 2 metros de altura; colores sutiles, su espata (la hoja colorida que rodea la flor) presenta tono rosa a rojo claro pálido, con una textura lisa y elegante, y resistencia natural, posee tallos robustos y una estructura adaptada perfectamente a la humedad de los bosques nublados.
“Al asignar el epíteto “comuneros“, los autores vinculan este patrimonio biológico con la identidad histórica de resistencia y orgullo del pueblo santandereano. No obstante, este vínculo cultural se enfrenta hoy a una paradoja crítica: el espíritu de soberanía que define a la región debe traducirse ahora en una custodia ambiental activa, pues la cercanía de la especie a centros urbanos en expansión amenaza con extinguir este símbolo natural antes de que su ecología sea plenamente comprendida”, destaca la publicación.
“La especie más parecida, el anturio rojo (Anthurium andreanum) es la inflorescencia más cultivada como ornamental del planeta entre las aráceas, por lo cual, la planta descrita (Anthurium comuneros) podría ser objeto de extracción ilegal. De esta forma, debemos conocerla, cultivarla y protegerla. Una excelente alternativa sería señalarla como la planta emblema de los municipios de Piedecuesta y Santa Bárbara”, dice el profesor Sanín.
Llamado a la protección
Si bien este descubrimiento es un hito para la ciencia y el departamento, debido a su belleza, distribución restringida y por la pérdida de sus ecosistemas, esta especie se categoriza como en peligro de extinción de acuerdo con su estado de conservación.
“Este hallazgo señala el desconocimiento de nuestros ecosistemas, que debería ser subsanado con educación e investigación, y en este sentido, el Herbario UIS está posicionándose como el principal eje de la botánica en Santander. Fortalece las alianzas con otras instituciones y especialistas nacionales y demuestra la necesidad de invertir más recursos en el conocimiento, protección y promoción de la Flora Santandereana”, afirma el investigador UIS.
Su área de crecimiento, es decir su hogar, es pequeño, y se enfrenta a amenazas críticas como la deforestación, especialmente porque la expansión agrícola reduce su hábitat; cercanía urbana, su proximidad a Bucaramanga y Santa Bárbara la expone a la degradación del ecosistema, y la falta de protección, actualmente, solo las poblaciones dentro del Parque Natural Regional “El Rasgón” cuentan con amparo legal.
“Al llamar a esta planta ‘comuneros’, no solo nombramos una especie; estamos llamando a la custodia activa de nuestro territorio. Proteger este anturio es proteger la identidad misma de Santander”.

Riqueza biológica
Este hallazgo marca un hito de especial relevancia para la botánica neotropical y la taxonomía de la sección Calomystrium. Además, no solo incrementa el catálogo de la flora andina, sino que permite profundizar en la comprensión de un clado monofilético cuya diversidad en la Cordillera Oriental ha sido históricamente subestimada.
Así mismo, la identificación de esta especie subraya la necesidad técnica de realizar exploraciones botánicas de grano fino en ecosistemas de alta montaña para resolver complejos taxonómicos que persisten en el género Anthurium.
En Santander se han descubierto 36 de las 357 especies del género identificadas en el país. Este hallazgo en la sección Calomystrium permite validar hipótesis filogenéticas recientes que definen a esta sección como un grupo monofilético robusto.
| Característica | Anthurium comuneros (El nuevo) | Anthurium andreanum (El común) |
| Hábito | Terrestre (crece en el suelo) | Epífito (crece sobre árboles) |
| Altura | Hasta 2 metros | Hasta 1 metro |
| Espata (Flor) | Rosa pálido y lisa | Rojo brillante y rugosa |
| Ubicación | Exclusivo de Santander | Amplia distribución |