
Dicen que los sueños no llegan por casualidad, se construyen con esfuerzo, disciplina y convicción. Seydeth Torres lo sabe bien. A sus 25 años, esta joven de la comunidad indígena Kankawarwa, en la Sierra Nevada de Santa Marta, demuestra que siempre es posible, solo hay que trabajar por ello.
Esta comunidad es un asentamiento arhuaco fundado en 2009, que se considera un lugar sagrado donde se originaron conocimientos ancestrales para el cuidado de la vida. Habitado por más de 30 familias. Kankawarwa cuenta con infraestructura tradicional y busca preservar la cultura Arhuaca a través de sus prácticas ancestrales.
Desde muy pequeña soñó con trabajar y velar por los derechos de los niños y niñas de esta pequeña población, y dejar una huella imborrable. Aunque el camino es largo por recorrer, ya ha dado grandes pasos. Hoy, ese anhelo empieza a tomar forma: es estudiante de segundo semestre de Gestión Empresarial en el Instituto de Proyección Regional y Educación a Distancia (IPRED) de la Universidad Industrial de Santander (UIS).
Nunca había escuchado de la Universidad, pero por cosas del amor supo que existía la posibilidad de convertirse en profesional sin abandonar su comunidad. A pesar de la gran distancia que existe entre la Sierra y Bucaramanga, encontró en la modalidad virtual la forma de combinar su formación académica con la misión de servir.
El Profesional en Gestión Empresarial del IPRED tiene la capacidad de identificar y aprovechar oportunidades de emprendimiento a partir del análisis del contexto empresarial y de las cadenas productivas; gestionar estratégicamente las organizaciones como un sistema interrelacionado de procesos; crear una empresa a partir de la validación de un emprendimiento formulado y gestionar modelos de negocio en empresas nuevas o existentes desde su interrelación con las cadenas productivas, entre otras capacidades. El programa tiene una duración de 10 semestres.
«Me gradué en el año 2019. Se me dificultaba entrar a la Universidad. Tiempo después conocí a mi pareja actual. Él es egresado de la UIS y me dijo que podía estudiar en la Universidad. Ahí volvió la idea de estudiar, superarme y ser diferente a los demás de mi Sierra», cuenta Seydeth.
Al ser admitida en el programa, no dimensionó de inmediato la magnitud de su logro académico. Solo con el tiempo, y al enterarse de la reputación de la institución, comprendió que había ingresado a una de las universidades públicas más reconocidas del país.

Un amor para surgir
Su historia de amor nació a un clic de distancia, en la virtualidad. Se conocieron a través de las redes sociales: él vivía en Bucaramanga y ella en la Sierra Nevada. La distancia no fue un obstáculo, tampoco lo fue la comunidad indígena a la que ella pertenece ni el hecho de que él fuera un civil. El sentimiento fue tan grande que Luis Blanco decidió acogerse a la comunidad Kankawarwa para construir juntos un proyecto de vida.
Luis es Técnico en Producción Agropecuaria del IPRED. Con la convicción de apoyarla, le habló a Seydeth de la posibilidad de ingresar a un programa académico y convertirse en profesional. Le contó que podía hacerlo sin pagar matrícula, gracias a la Política de Gratuidad.
Esta es una política que consiste en el pago del valor de la matrícula para estudiantes de programas de pregrado en Instituciones de Educación Superior -IES- públicas. El valor cubierto por este beneficio corresponde al valor final por concepto de matrícula, una vez aplicados los descuentos o apoyos a los que el estudiante tenga derecho, como: votaciones por sufragio electoral, becas, apoyos de las entidades territoriales y otras fuentes o conceptos.
Para Seydeth, era una alternativa viable, le permitía continuar viviendo en la comunidad, al lado de su hijo de tres años -su mayor inspiración-, mientras, de manera alterna, seguía adelante con su trabajo en la Asociación Dunarun Torres.
La Asociación es un proyecto que Seydeth emprendió desde muy joven. La idea surgió tras una eventualidad de esas que no se quiere recordar, pero tampoco se pueden olvidar. Sin embargo, esto se convirtió en un motor para trazarse grandes metas.
«Yo fui víctima de abuso sexual cuando tenía 11 años y sentí como la necesidad de siempre ser la voz. Cuando uno es víctima, tiene miedo, muchos lo señalan e insinúan que ya no va a poder. Al contrario de limitarme, nació mi idea de ser líder, ser voz de esos niños y jóvenes, y poder estar en conjunto con las demás autoridades», recuerda.

Un avance para el género
Para Seydeth, ser parte de la UIS es algo increíble, especialmente porque le ha permitido mostrar su origen ante los llamados “civiles”, como en su comunidad se refieren a la población del interior. Sin embargo, no todo ha sido sencillo. Según las costumbres de su pueblo, no es común que las mujeres accedan a la Universidad, lo que hizo de su decisión un reto aún mayor.
«Acá los líderes todos son hombres y los que han tenido educación superior han sido en su mayoría el género masculino, entonces para superarse una mujer era un tema muy difícil. Y pues yo no me pude ganar beca en el año 2019. Yo siempre he mencionado que tanto mujeres como hombres, sin exclusividad de género, todos podemos lograrlo. Entonces, todos tenemos capacidad de superarnos. Y con mi asociación he sido la voz de ellos, de las mujeres que viven en mi comunidad, que es posible superarse», afirma la joven indígena.
Seydeth cursa segundo semestre del programa y aunque enfrenta muchos retos, especialmente por la conectividad, ya que el internet no funciona con tanta regularidad, sabe que son más los beneficios que tendrá. Sin embargo, en la UIS los profesores del IPRED han entendido su situación y en muchas ocasiones le colaboran para subir sus trabajos académicos. Igualmente, sus compañeros siempre están atentos a brindarle apoyo en trabajos grupales o cualquier otra actividad. En muchas ocasiones no puede conectarse a clase y debe tomar las tutorías grabadas, que son alojadas en la plataforma.
«Todos los profesores han sido amables, pienso que por naturaleza todos son así y son muy accesibles y colaboradores», reitera Seydeth.

Llevando oportunidades
Cuando Seydeth empezó a estudiar en la UIS e identificó las grandes oportunidades que llegan cuando se va a la Universidad, sabía que su misión era abrir las puertas a las nuevas generaciones de su comunidad, por eso gestionó un encuentro con los líderes de allí y directivos del IPRED para iniciar conversaciones y establecer oportunidades para llevar la Técnica Profesional en Producción Agropecuaria.
Este programa forma a sus estudiantes en realizar labores agrícolas durante el proceso de producción desde el vivero, siembra, mantenimiento, cosecha, almacenamiento y transporte del proceso productivo de la unidad agrícola, y ejecuta el negocio de la unidad productiva agropecuaria en todas las etapas de la explotación atendiendo los parámetros de calidad y rendimiento y los riesgos por cambios climáticos, entre otras áreas.
Este primer acercamiento con la comunidad indígena Kankawarwa buscaba explorar una posible alianza para fortalecer proyectos productivos en el corazón de la Sierra Nevada de Santa Marta.
«El respaldo de la Universidad es crucial para impulsar nuestros proyectos y consolidar iniciativas de alto impacto que promuevan el desarrollo integral de nuestro territorio», afirmó Javier Alberto Pinzón Torres, subdirector académico del IPRED.

Luis, la pareja de Seydeth también participó del encuentro. En su rol de egresado y actual miembro de la comunidad resaltó cómo la tecnificación, la investigación y la innovación pueden convertirse en herramientas fundamentales para mejorar la productividad y competitividad del sector rural.
Una de las misiones de la asociación que lidera Seydeth es la de promover la producción agrícola, pecuaria, forestal, piscícola y acuícola, además de la transformación, industrialización y comercialización de productos agropecuarios en mercados nacionales e internacionales. Su labor también se centra en la investigación, la capacitación y la defensa de los intereses de las comunidades ante diferentes instancias, promoviendo el desarrollo rural y la mejora en la calidad de vida de sus asociados.
Por su parte, la joven indígena recorrió los colegios vecinos de la Sierra Nevada para socializar la posibilidad de que la UIS llegue al territorio, lo cual ha sido bien recibido por los directivos de la Institución Educativa Departamental Juan Francisco Ospina.

En esta región de la Sierra Nevada se cultiva papa, arroz, cacao y café, por lo que el programa académico ofertado por la UIS permitiría que la población se formara en la tecnificación de esta producción.
A Seydeth siempre le dijeron que no podría lograr muchos de los objetivos que tenía planteados. Y si bien, nunca pensó que podría alcanzar tantos en tan poco tiempo, se siente orgullosa del lugar en el que está hoy en día.
«Cuando a uno le dicen ‘Tú no puedes, tú no vas a lograrlo’, infunden mucho miedo. Yo era muy tímida y por acá me juzgaban muy feo, y me reiteraban que las mujeres son así, pero no permití que eso me opacara», precisa.
Seydeth ‘apagó esas voces’, omitió esos comentarios y decidió ir por su sueño. Sabe que el camino es largo, pero no piensa parar. Llegará tan lejos como los más de 400 kilómetros que separan la Sierra Nevada de Santa Marta de Santander.