
Estamos ante una edificación llena de murales coloridos, diferente a todas las que están a su alrededor: el edificio Federico Mamitza Bayer, sede de la Escuela de Diseño Industrial. Una construcción que, según el Plan Especial de Manejo y Protección de la UIS, ha obtenido un nivel de conservación del tipo arquitectónico, es decir, está en el nivel de intervención 2.
Esta infraestructura se puso al servicio en 1974 como una obra diseñada y construida por el arquitecto Horacio Gómez. “Podemos decir que es un edificio que responde a la modernidad arquitectónica de Colombia; una modernidad quizás tardía hacia los años 60, 70, irradiada desde la capital”, dice la arquitecta María Angélica Rivas Carrero, docente de arquitectura Universidad Santo Tomás e investigadora en Patrimonio cultural mueble e inmueble.

Agrega la arquitecta Rivas Carrero que, “es un edificio que responde a su funcionalidad y racionalismo, a formas puras, simples, geométricas y su función o espacialidad está articulada en función de un vacío, que es el patio, y que, más allá de ser un elemento articulador y que conlleva una visión central con su circulación vertical y esos pasillos axiales donde se encuentran los espacios de funciones de aulas del edificio, también cuenta con un gran desarrollo bioclimático”.
Sobre los materiales del edificio, María Angélica Rivas señala que, “es acá donde quiero reforzar cómo la arquitectura moderna en Colombia, y si citamos al arquitecto, historiador, teórico Kenneth Frampton, con sus conceptos del Regionalismo Crítico, podemos observar que es una arquitectura que está revestida con un material local como es el ladrillo; no es simplemente un ornamento, responde a los materiales locales, a la técnica constructiva local y también permite la adaptación con el entorno, con el lugar”. Además, observa que “otro material importante a la vista es la piedra ‘bolo’.

Al referirse al emplazamiento del edificio, la arquitecta dice que “no es solamente una relación con el paisaje, con el entorno, sino que se adapta perfectamente a esa topografía elevada, con unas escaleras de acceso en elevación; con una integración completa al campus de la UIS en cuanto al paisajismo. Hay una estrecha relación de una arquitectura patrimonial que resalta los valores de adaptación o de reinterpretación de su lenguaje formal a un contexto local, como es la ciudad de Bucaramanga en su cultura, en su clima cálido, su clima tropical”.


El manejo de la luz, el viento, la temperatura y la economía están presentes en la construcción. Por esto, “la adaptación de los cortasoles en las fachadas norte y sur también permite el bajo consumo de energía, ya que el asoleamiento en las fachadas se adapta al clima del lugar, así como la entrada de luz natural, que también ayuda a ese paisaje hermoso que se encuentra en plantas a nivel interior y que permite a lo largo del día estar iluminado de esta manera natural”, acotó la arquitecta.
Este edificio tiene tres pisos y hace parte de la Facultad de Ingenierías Fisicomecánicas. En 1989 fue sometido a una remodelación en el tercer piso para adecuar áreas administrativas y de profesores. Y en 2025, con las mejoras realizadas a los edificios contiguos: UISALUD, Biblioteca central, el Instituto de Lenguas y la Cafetería central, el edificio adquiere un nuevo y bello entorno, una nueva vida para la universidad, especialmente para la Escuela de Diseño Industrial, que cumple 40 años de vida institucional.

El entorno y los dos accesos del edificio Federico Mamitza Bayer fueron modificados: la entrada principal reemplazó a las escaleras, rampas y rodeos que existían y se integró con las áreas cercanas; se quitaron las rejas de hierro, con lo cual queda un espacio completamente abierto al atractivo de su interior, como una galería que invita a observar y a seguir, o bien, circular hasta el fondo, donde se suprimieron las puertas y se ampliaron los accesos del lado occidental, para dar al observador una sensación real de profundidad y contacto con el sendero que atraviesa el campus.

Federico Mamitza Bayer
El edificio lleva su nombre en homenaje al ingeniero civil austriaco Friedrich Wilhelm Mamitza Bayer, nacido en Viena, en 1889, quien llegó a Colombia en 1949 después de la Segunda Guerra Mundial, y se reporta en Bucaramanga ya en 1952. Aquí se vinculó en la UIS, donde por 16 años, entre 1952 y 1968, fue un profesor de matemáticas muy reconocido y recordado. Había sido director de orquesta donde estudió en su juventud, en el Nuevo Conservatorio de Música de Viena, y en Bucaramanga hizo parte del Centro Cultural Musical en la Universidad Industrial de Santander. Fue compositor y también se recuerda porque ofrecía recitales de piano con su esposa en su residencia a profesores de la UIS y otros amantes de la música clásica.

(Ver artículo sobre el profesor Mamitza en Revista de Santander 2018, Edición 13, pp. 184-187)