
En el corazón de la Facultad de Ciencias, donde el pasado y el presente dialogan entre columnas y pasillos se alzan tres edificios que ya son símbolo de equilibrio entre función y belleza: el edificio de Aulas Camilo Torres, el edificio de Laboratorios de Posgrados y el edificio de Laboratorios Livianos. Ellos, como guardianes de una época, fieles representantes de la arquitectura moderna en la UIS, junto a la plazoleta central que los integra, conforman un complejo de gran valor arquitectónico y urbano.
Estos edificios están cobijados en el Plan Especial de Manejo y Protección, PEMP, del campus central de la UIS, que en el puntaje de valoración histórica, estética y simbólica alcanzaron las posiciones 8, 10 y 15, respectivamente. Según dicha normativa, estos lograron un Nivel de Intervención 2, es decir, están sujetos a una conservación de tipo arquitectónico, cuyas características de implantación predial, volumen edificado, organización espacial y elementos ornamentales deben ser preservadas.


Arquitectura con rigor y calidad
La arquitecta, docente y doctora en historia, Liliana Rueda, nos regala sus conceptos sobre este complejo de edificaciones:
“Conformado por tres edificaciones independientes, no obstante, adecuadamente articuladas, el denominado complejo Camilo Torres se destaca por el rigor y calidad de su diseño y construcción. Responde de manera clara y eficiente a la época en que fue construido, finales de los años setenta del siglo pasado. Cada módulo independiente es un edificio cuidadosamente diseñado: claro, preciso, funcional. El juego que representa la sumatoria de los tres módulos está articulado de manera acertada alrededor de una plazoleta abierta hacia la vista norte, que se divide en dos niveles, aprovechados dentro de una reforma reciente del espacio, para una cafetería con acceso desde el nivel más bajo, y una gradería de encuentro en el nivel más alto, que es a su vez la cubierta de la cafetería.
“Parte también muy interesante de la articulación de los tres edificios es la permeabilidad visual y funcional que se maneja a nivel de primer piso en dos de las aristas internas del paralelepípedo virtual, aunque fragmentado, que genera la plazoleta. Se trata de circulaciones que a la manera de puentes conectan uno y otro edificio en el segundo y tercer nivel. Así, gruesas líneas de cintas blancas comunican visual y funcionalmente las tres edificaciones como quien teje y articula de manera sobria y funcional los elementos constructivos, expresados, además, con una materialidad y contraste pertinentes y claros. El ladrillo a la vista, los antepechos pañetados y pintados de blanco, y la piedra bolo natural en ciertos sectores le dieron la identidad material a estas y otras edificaciones de la universidad en ese periodo de los años setenta.


“Claridad, frescura y coherencia se siguen exponiendo hoy a la vista y uso de sus usuarios. Es una evidente lección de arquitectura la de este conjunto que conjuga además de manera sutil y bella el manejo volumétrico de sus elementos; retranqueos francos destacan los cambios de uso al interior de las edificaciones, pero, más importante, logran composiciones claras y armónicas de fachadas. Hoy, es un referente claro del proceso de crecimiento de la universidad que ha compaginado claridad, funcionalidad y eficiencia en su infraestructura arquitectónica”.


En esta serie de Vive el Patrimonio UIS nos hemos centrado en el edificio de Aulas Camilo Torres en representación de sus vecinos ya mencionados. Este icónico edificio fue diseñado por el arquitecto Horacio Gómez y construido en 1974, por el mismo arquitecto, que también figura como constructor. Allí funcionan las aulas de ciclo básico para todas las ingenierías.


Nueva época: reforzamiento y modernización
En un trabajo dirigido por Fabián Camargo Arquitectos, en 2020 el edificio de aulas fue reforzado estructuralmente y remodelado, se agregó un quinto piso y se instaló un ascensor. Igualmente, se habilitaron 40 aulas, que fueron totalmente renovadas y dotadas con tecnología de punta, basada en el sistema Poly Estudio, que da soporte al sistema híbrido e incluye computador, atril, cámaras de alta resolución, monitores de video y un sistema de altavoces y micrófonos.


De igual manera, se remodeló la plazoleta, que dejó de ser un pasadizo y se convirtió en un espacio para el encuentro, el descanso y el estudio, con gradas, árboles, sombras y un extenso escaño de madera. Debajo de ella se construyó una bella y funcional cafetería, el Café Plazoleta Camilo Torres, que integra a estas edificaciones de la Facultad y da autonomía a este sector del campus.
