
Con el objetivo de seguir dignificando lo público, este martes, en el edificio Virginia Gutiérrez de Pineda, fueron entregadas 11 nuevas oficinas para la Escuela de Historia y 5 para la Escuela de Educación en la UIS.
Cada espacio está completamente dotado y pensado para ofrecer mayor bienestar laboral y calidad académica.
“Esta es una tercera entrega que hacemos de parte de todo el edificio, ya hemos entregado el primer piso para las oficinas que correspondían a las Escuelas de Idiomas y Educación; y en el segundo piso para otras oficinas de Educación e Historia. Esto que entregamos hoy ya es el área administrativa que le hacía falta a la Escuela de Educación y unas oficinas de profesores que le hacían falta a la Escuela de Historia”, manifestó Pascual Cortés, arquitecto de la División de Planta Física.

Las cinco oficinas del área administrativa de la Escuela de Educación, cuentan con sus respectivas adecuaciones de aire acondicionado, instalaciones eléctricas e iluminación inmobiliaria; tiene el área para la Dirección de Escuela, el área para la sala de juntas y unas oficinas para auxiliares o estudiantes que interactúen con los profesores internamente.
En cuanto a la parte del área de Historia, fueron 11 oficinas totalmente dotadas con aire acondicionado, instalaciones eléctricas nuevas, Wi-Fi, “lo que necesiten para su ambiente cómodo de los profesores”, añadió Cortés.
Tanto docentes como administrativos agradecieron estas entregas que contribuyen al bienestar laboral y la calidad educativa.
José Manuel Franco Serrano, director de la Escuela de Educación y coordinador del Doctorado en Educación, Cultura y Sociedad, expresó que “estos espacios realmente los habíamos esperado largamente y son muy importantes porque estábamos disgregados, no teníamos un espacio para el área administrativa donde pudiéramos trabajar de manera conjunta. Entonces, en ese sentido, pues es un paso significativo, importante, de mejoramiento. Son unos espacios amplios, dignos, decentes, que nos van a permitir trabajar de una mejor manera y eso va a tener un impacto no solamente en lo administrativo, sino también en lo académico, en el bienestar de profesores, de estudiantes y por supuesto también va a tener un impacto en la formación de los licenciados, y un impacto en la universidad”.

Para María del Pilar Monroy, directora de la Escuela de Historia, “la importancia está principalmente en tener espacios dignos para el trabajo y para desarrollar todas las actividades misionales, que como profesores podamos llevarlas a cabo en las mejores condiciones (…). Son espacios para hacer investigación, particularmente, más que todo investigación es un trabajo de docencia, y para atender a los estudiantes”.
Así, como en otras facultades y escuelas, se sigue construyendo una universidad más humana, cómoda y eficiente.