
En el corazón del campus central de la Universidad Industrial de Santander (UIS) existe una edificación que guarda en sus muros más de un siglo de historia: la casona La Perla, hoy reconocida como la Casa de los Egresados UIS.
Construida en tapia pisada y con la tradicional tipología de claustro rectangular, La Perla es la construcción más antigua dentro de los predios de la Universidad. Antes de que la UIS adquiriera los terrenos en 1948, la casona ya cumplía funciones ligadas al tránsito rural en la vía Bucaramanga–Matanza. Su ubicación estratégica, en una atalaya natural al norte de la meseta, la convirtió en punto de encuentro para arrieros, comerciantes y viajeros que llegaban a la ciudad.


“Esta edificación es una cápsula del tiempo. Nos permite contar la historia de Bucaramanga antes de la Universidad y al mismo tiempo narrar la memoria urbana, arquitectónica y cultural de la región”, explica el arquitecto Otto Federico Cala, miembro de la Comisión de Patrimonio Cultural de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, regional Santander.
De posada rural a símbolo universitario
Durante la Guerra de los Mil Días, La Perla fue paso obligado de tropas y lugar de descanso para arrieros y comerciantes. Tras ser adquirida en 1948 por la UIS, la casona fue adaptada como cafetería estudiantil, gimnasio universitario y bodega.
Años más tarde, en 1975, el inmueble fue cedido en comodato a la Asociación de Egresados de la UIS (ASEDUIS), que lo convirtió en sede de su vida institucional hasta 2014. Desde entonces, el espacio fue recuperado por la Universidad para albergar la Oficina de Relaciones Exteriores y el Programa de Egresados.


Hoy, además de su valor patrimonial, La Perla es un punto de encuentro para los graduados, con salones de reuniones, áreas administrativas y el auditorio Roberto Sepúlveda Lozano, inaugurado en 1991 en homenaje a un destacado egresado y líder de la asociación.
Un patrimonio protegido
El Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) de la UIS reconoce a La Perla como una edificación protegida, con nivel de intervención 2, lo que permite adecuaciones que respeten su tipología original basada en corredores y patio central.
“La casona La Perla, en términos de lo que es la valoración del patrimonio, tiene un máximo valor de antigüedad dentro del campus de la UIS. En cuanto a lo simbólico tiene algunos aspectos que presentan oportunidades de mejora; por ejemplo, en la valoración que se hizo en el PEMP, en la categoría de autor no se le asignó puntaje porque no es de esta arquitectura-sin-arquitectos que nos legaron nuestros antepasados. Pero creo que el hecho de que no tenga un autor identificado sí se puede hablar de las manos que construyeron y de las culturas constructivas que lo hicieron posible y que hoy en día son base de la identidad constructiva santandereana: la tapia pisada, la materialidad de las cubiertas en teja de barro, las ventanas de madera, la carpintería de las puertas. La utilización de la madera y la piedra en los corredores hace que sea un elemento simbólicamente muy interesante. Estos elementos, sumados a su memoria simbólica, le confieren un valor único dentro del campus universitario”, explica Otto Federico Cala.



“La Perla no es solo un inmueble antiguo, es un relato vivo. En ella se cruzan la tradición rural de Bucaramanga, la historia de la UIS y los recuerdos de generaciones de egresados”, afirma el profesor Armando Martínez Garnica, historiador.

Una mirada hacia el futuro
Tras varias restauraciones a lo largo de las décadas, los especialistas coinciden en que el reto actual es reforzar su valoración patrimonial, rescatando su carácter original y garantizando su permanencia como referente cultural y arquitectónico.
Convertida en la Casa de los Egresados UIS, la Casona La Perla sigue siendo símbolo de identidad, memoria y pertenencia para la comunidad universitaria, recordando que el patrimonio no solo se conserva en los muros, sino también en la memoria colectiva que los habita.