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Aula Máxima de Ciencias, un auditorio patrimonial que se adaptó al paso del tiempo

Portal de ingreso al Aula Máxima de Ciencias

El Aula Máxima de Ciencias fue puesta al servicio en 1964. Fue diseñada por el arquitecto Mario Pilonieta González y como constructor el ingeniero José Rafael Olalla. Si bien en un principio se denominó Auditorio de Física y se diseñó pensando en proyectar cine, según dijo el arquitecto Pilonieta, desde ese momento se convirtió en el escenario favorito de la universidad por sus características sobresalientes como auditorio.

Esta edificación fue lugar emblemático no solo de clases magistrales, conferencias, exámenes de admisión y parciales (de donde quizás se deriva su sobrenombre de “El matadero”, como familiarmente lo llamaban los estudiantes de entonces), sino también el preferido para la presentación de recitales de música, coros, obras de teatro y otras representaciones para la comunidad universitaria, como también espectáculos para el público de la ciudad.

Si bien el Aula Máxima de Ingeniería Mecánica fue anterior a la de Ciencias, esta última fue, por la franca inclinación de su diseño y tal vez por su acústica, preferida para este tipo de presentaciones.

También sirvió a estos propósitos la sala cultural Jorge Zalamea, inaugurada en mayo de 1969, en el costado norte del edificio Centro de Documentación y Bibliografía de la UIS (donde estuvo Publicaciones, el INSED-IPRED y Comunicaciones), que prestó servicios hasta finales de 2020, cuando se demolió el edificio para dar lugar al de Administración 3 y a la nueva Sala Cultural Jorge Zalamea en el costado sur de este. Ese protagonismo lo perdió a comienzos de 1982, cuando entró en funcionamiento el Auditorio Luis A. Calvo, máximo recinto cultural de la Universidad.

“Esta edificación parte de una planta rectangular que se adapta al lugar y a la función misma para la cual fue diseñada. Está construida a partir de una estructura porticada y muros en mampostería. La edificación se adapta totalmente al lugar, responde a la topografía, a la ubicación, a los vientos. Dentro del diseño podemos encontrar en las fachadas laterales algunos vanos, también conocidos como ventanas, por donde originalmente se ventilaba e iluminaba el espacio”, comenta el arquitecto M.C. Juan Alejandro Cano Valencia, representante ante el Consejo Departamental de Patrimonio de Santander y docente Facultad de Arquitectura, de la Universidad Santo Tomás Bucaramanga.

Y continúa: “En la parte superior podemos ver una dilatación entre los muros y la cubierta, recubierto por unas persianas que permitían la ventilación permanente del espacio, creando confort térmico al interior”.

En 2018, el Aula Máxima de Ciencias fue sometida a una intervención contemporánea de restauración y modernización interna y externa, a cargo de Fabián Camargo Arquitectos, respetando la arquitectura original y generando mejoras en el interior y a su función. Se abre al exterior el espacio correspondiente al escenario y se le da utilidad para ambos lados, desde adentro y desde afuera, como una especie de teatrino con gradas que se ven desde el contiguo edificio de Bienestar Pro, para lo cual se adaptó una puerta tipo batiente.

“También es notable el cambio de silletería, tapizado con colores vivos, los pisos entapetados con alfombra de colores, las paredes se revisten con un material gris, parecido al drywall y, en general, se dota al conjunto con diseños y materiales que le confieren una sobresaliente calidad acústica”, comenta el arquitecto Cano Valencia, del Grupo de investigación Ginvearqui.

Para completar el acondicionamiento del lugar, se acondicionaron equipos de última generación en audio, video y conexión streaming, por lo cual está conectado tanto con los diferentes auditorios del campus, como con el mundo exterior. Hoy por hoy, el Aula Máxima de Ciencias es uno de los auditorios más vistosos y solicitados del campus central de la universidad, utilizado principalmente para actividades académicas.