
Bucaramanga guarda hoy un silencio distinto. Más hondo. Como si el tambor, la gaita y la marimba hubieran decidido hacer una pausa breve, respetuosa, para despedir a quien durante décadas les dio voz, sentido y camino: el maestro Nicolás ‘Colacho’ Maestre.
Murió el histórico director de danzas de la Universidad Industrial de Santander, y con él, se va una de las figuras más profundas del folclor en la región. Pero su ausencia no logra borrar lo esencial: su legado sigue latiendo en cada escenario, en cada estudiante, en cada ritmo que ayudó a preservar.
Nacido el 2 de septiembre de 1944 en Patillal, corregimiento de Valledupar, ‘Colacho’ llegó a Bucaramanga en la década de los 70. Lo que parecía un nuevo comienzo terminó convirtiéndose en una historia de pertenencia. La ciudad lo acogió, y él le respondió entregándole su vida entera al arte.

Durante más de cuatro décadas lideró los grupos de danzas de la UIS, entre ellos Macondo, formando a centenares de jóvenes que hoy lo recuerdan no solo como maestro, sino como guía. Su enseñanza iba más allá de los pasos: era identidad, disciplina, amor por las raíces y respeto por la cultura afrocolombiana.
Investigador del torbellino en municipios como Vélez, defensor incansable de las tradiciones, y también compositor vallenato, dejó huella en distintos escenarios culturales. Obras como El Hachero, ganadora en 1974, o Las cosas mías, grabada por Jorge Oñate, son testimonio de su sensibilidad artística.
La UIS lo reconoció con un título Honoris Causa en Licenciatura en Música. Aun así, ni la jubilación logró apartarlo de lo que más amaba. Porque su vocación no entendía de retiros: era permanente, viva, generosa.
Hoy, su partida duele. Pero también convoca a la memoria, al agradecimiento y al compromiso de continuar lo que sembró. Sus alumnos lo imaginan cruzando otro escenario, acompañado de tambores, gaitas, cumbias y currulaos, como en una última puesta en escena donde la cultura lo recibe con honores.
Y al final, quedan las palabras de quienes fueron su familia artística, dichas tal como nacieron, desde el corazón:
“Con profundo dolor los integrantes del grupo y música de danzas afrocolombianas Macondo de la Universidad Industrial de Santander despertamos con la triste noticia del fallecimiento de nuestro amado fundador y exdirector el maestro Nicolás Esteban ‘Colacho’ Maestre. Originario de Valledupar, pero hijo por adopción de la hermosa ciudad de Bucaramanga, el maestro ‘Colacho’, como todos le conocimos cariñosamente entregó su vida, sus conocimientos, su pasión, su amor, su alegría, su trabajo inagotable, su creatividad a la formación de miles de jóvenes quienes encontramos en sus enseñanzas un proyecto de vida fuertemente abrazado al conocimiento y preservación de la música, las danzas y la cultura afrocolombiana…”.
Se fue el hombre, pero no su esencia. Porque quienes enseñan con el alma no mueren: se quedan para siempre en cada paso, en cada ritmo, en cada vida que transformaron.
Así reaccionó el mundo de la cultura ante el fallecimiento del maestro
Sandra Barrera, gestora cultural
“Hoy todos los amigos del maestro Nicolás ‘Colacho’ Maestre amanecimos muy tristes con la noticia de su partida, pero también conservamos en el corazón la alegría de haber compartido durante muchísimos años su amistad, su conocimiento, su música, su forma de integrar a la comunidad universitaria de la cual éramos parte, a través del arte. ‘Colacho’, un folclorista muy destacado en este país, originario de Valledupar a quien conocían con el seudónimo de El hachero, fue un gran amigo, una persona a la que admiré y quiero muchísimo. Fue tal nuestra admiración y cariño que en el año 2001 cuando nació mi hijo yo llego a la cafetería de Bienestar y desde allá le timbré al teléfono a la extensión de ‘Colacho’ en el almacén de música donde él se encargaba de entregar los instrumentos musicales y le pedí que subiera a Bienestar que le quería presentar a alguien. Y entonces le presenté a mi hijo Nicolás Esteban quien lleva ese nombre en homenaje a la amistad al cariño y a la admiración. Feliz viaje al maestro de maestros. ‘Colacho’, buen y merecido descanso y que todos los tambores, las flautas de millo y la música del folclor que tanto amó lo acompañan eternamente”.
Robin José Sará, ingeniero de Sistemas de la UIS y músico fundador de Macondo
“Los recuerdos son demasiados, pero cuento algunos míos. Llegué a la UIS en el año 1986, con conocimiento del folclor de la costa atlántica. Al llegar a una universidad me acerque la grupo de danzas UIS, donde conocí el que fue mí gran maestro de folclor, Nicolás Esteban ‘Colacho’ Maestre; a quien estuve acompañando como músico, en el grupo de tamboras ‘Los Macumberos’, durante todo mí estadía en el alma mater. Fueros años maravillosos de mucho aprendizaje, de compartir, de enseñar, fueron años espectaculares donde aprendí cómo se investiga, cómo se hace una coreografía y el rigor de los ensayos de danzas y música. A raíz de el grupo de danzas UIS, el grupo Los Macumberos, iniciamos una etapa y una época como grupo comercial, en una época donde no se conocía esa música, pero con la dirección del maestro ‘Colacho’ hicimos un espacio en el corazón de los bumangueses: ‘Los Cachacos’ y hoy día hay y existe una cultura folclórica que se la debemos al gran maestro. Hoy nos duele su partida, pero duele más no poderlo despedir como le hubiera gustado con tambores y bailes”.
Helman Villamizar Daza, vallenato y editor de Q’hubo Bucaramanga
“Cuando llegué a Bucaramanga, hace treinta años, en los alrededores de la UIS en ese barrio que siempre fue considerado territorio costeño (San Alonso), se hablaba de un personaje que trabajaba en ese claustro pero cuyos oficios habían traspasado los muros del Luis A. Calvo, y generar amor por Santander entre quienes venían ser Caribe. Recuerdo que ya se hablaba de cumbias y vallenatos, aunque en esa época de manera despectiva hablaban de “esos tarros” para referirse a nuestro folclor. Pues ya ‘Colacho’ deambulaba por otros centros de estudio con sus tambores, hablando con orgullo de otra marca que tomó fuerza con su presencia: AUCA, los estudiantes universitarios de la Costa Atlántica. La música del Caribe fue incluida en las presentaciones que la UIS hacía con su grupo de danzas y demás. Es uno de los recuerdos que tengo de su trasegar porro ADN de la universidad. Y claro, había otros vallenatos detrás apoyándolo, como otro representante del Cesar, en los números de la UIS, el profesor Luis Oñate Fernández”.
Erwin Miguel Gómez, director Grupo de Danzas Río de Oro de Piedecuesta y maestro de la Agrupación Folclórica Kutamba UTS
“Lamentable esta pérdida, el maestro ‘Colacho’ dio un gran aporte cultural para Santander, es un embajador de la cultura con su música, la tambora, del Pacífico, siendo un gran maestro, dejando un gran legado para Santander y para nosotros que como maestros de danzas llevamos esas raíces es una pérdida, debemos seguir transmitiendo el folclor que él ha dejado, y cientos de bailarines por trascender y llevar esa música que él ayudó para tener en nuestros grupos esa música alegre”.
‘Pacho’ Centeno, artista y gestor cultural
“Ha partido al Universo el gran Nicolás ‘Colacho’ Maestre, uno de mis más entrañables maestros de la cultura. A él le debo una parte de mis comienzos como artista, por su aliento y disposición. Era un honor para mí cuando coincidíamos en los actos culturales de ‘La Gallera’. Fue un honor para la UIS haberlo tenido, primero como estudiante de ingeniería y después como el gran maestro del folclore que fue. Larga vida a su memoria”.
Ena María Jiménez Mora, cantadora de Los Hijos de doña Diana, Cantadoras del Magdalena Medio. Directora del colectivo “Cantadoras TRIBU W “
“‘Colacho’ el grande. Hoy la música amaneció con un silencio distinto, se ha ido ‘Colacho’… y con él, una manera luminosa de entender la vida. Lo conocí en Barrancabermeja, allá por los años 83, cuando el calor no sólo venía del sol sino del encuentro de las almas que creen en la tradición como quien cree en la sangre. El llegó como los que están destinados a quedarse: sin pedir permiso, pero sembrando raíz: Desde ese día, ‘Colacho’ no fue un maestro más; fue ese puente invisible entre lo que fuimos y lo que estamos obligados a no olvidar.
“Cuando llegué a Bucaramanga me invitó a ser la Cantadora de los Macumberos, en su universo de música y danza en la Universidad Industrial de Santander, pero en realidad me invitó a algo más profundo: a honrar. A entender que el folclor no es espectáculo, es memoria; no es adorno, es identidad; no es pasado, es un presente que resiste. ‘Colacho’ era alegría, dicharachero, era leal y sobre todo era mi gran amigo. BUEN VIAJE MI QUERIDO AMIGO”.
Álex del Río, compositor e Ingeniero Civil UIS
“Gracias por existir maestro ‘Colacho’… Fuiste luz en nuestras noches nostálgicas en nuestra lejanía, fuiste bálsamo en nuestras añoranzas de esas cosas que dejamos allá en nuestra región mientras estuvimos en aquella Ciudad Bonita, fuiste el apoyo para no olvidar y reponer fuerzas para continuar y al tiempo fuiste tantos momentos de representación para sentir ese orgullo cultural de nuestras tradiciones dentro de la casa más bella de la ciudad de los parques, tu Bucaramanga, mía también y de todos nuestros paisanos egresados. Viaja contento y te veo después, allá donde nos reunimos los poetas al trascender”.
John Claro, Licenciado en Música UIS, docente, artista
“La primera vez que vi a ‘Colacho’ fue en 1982, cuando empecé a estudiar ingeniería metalúrgica en la UIS, me abrió las puertas para ser integrante del grupo DANZAS UIS que el fundó y dirigió hasta que se jubiló en la UIS, entré tocando la guitarra y finalmente terminé tocando de todo: tiple, requinto, flauta, gaitas, y todo la instrumentación de las músicas de nuestro folclor afro pacífico y caribeño. ‘Colacho’, un hombre sabio, creativo, intuitivo, líder, responsable, profesional, sensible, buen amigo, su entrega total y pasión y disfrute por el canto y la danza folclórica, fue esencial para que en 1986, yo dejara la ingeniería metalúrgica y empezar a estudiar música en la UIS. Gracias ‘Colacho’ por tanto, por sus enseñanzas hoy soy lo que soy”.