
La Universidad Industrial de Santander celebra este 23 y 24 de septiembre sus ceremonias de graduación, en las que 845 estudiantes reciben sus títulos de pregrado y posgrado. Detrás de cada diploma hay años de esfuerzo, aprendizajes, retos y sueños que hoy se convierten en realidad.
Las aulas, los laboratorios, las bibliotecas y los espacios de formación de la Universidad Industrial de Santander han sido durante años el escenario de historias que hoy llegan a uno de sus momentos más esperados: la graduación.
Este 23 y 24 de septiembre, 845 graduandos de diferentes programas académicos reciben sus títulos en las ceremonias programadas por la Universidad.
La programación contempla ceremonias para estudiantes de las facultades de Ciencias, Ingenierías Fisicoquímicas, Ingenierías Fisicomecánicas, Ciencias Humanas y Salud, además de los graduandos del Instituto de Proyección Regional y Educación a Distancia, IPRED.
Una profesión para comprender el mundo
Pero detrás de estas cifras hay algo que los números no alcanzan a contar: las historias personales que hicieron posible llegar hasta aquí.
Para Diana Carolina Torres Gómez, recibir el título de bióloga representa la posibilidad de convertir una de sus grandes pasiones en una forma de comprender su entorno.
“La ciencia siempre fue algo que me inspiró mucho. Me gusta entender cómo funcionan las cosas”, cuenta emocionada, junto a su perrito Darwin, su compañero fiel.

Durante su formación encontró en la biología una herramienta para acercarse a ese mundo que siempre quiso comprender. Su proceso estuvo acompañado por sus profesores, su familia y la Universidad, pero también por un compañero muy especial: Darwin, quien estuvo presente en sus salidas de campo, laboratorios y diferentes momentos de su vida universitaria.
Su historia también representa un llamado a la inclusión. Diana es una persona autista y su padre, Héctor Torres, destaca el acompañamiento que recibió durante su formación, así como la importancia de que la sociedad avance hacia espacios cada vez más respetuosos de las personas con neurodivergencia.
“Ella siempre ha peleado mucho y trabajado y luchado por sus anhelos y sus ilusiones y este era uno de ellos. Siempre, desde pequeña, le gustó mucho la naturaleza y la biología, los animales y demás”.
Hoy, convertida en bióloga, Diana ya piensa en los próximos retos. Su fascinación por los hongos la lleva a soñar con investigar su potencial para la creación de biopolímeros y buscar alternativas que contribuyan a reducir impactos ambientales asociados, entre otros aspectos, con el uso de plásticos.
Su mensaje para quienes sienten miedo ante un reto es claro: intentarlo. “A veces da miedo hacer las cosas, a veces uno siente que no va a poder o que no va a ser apoyado, pero si no lo intentas nunca vas a saberlo”, afirma.
Un título que también es un homenaje
Para María Camila Ramos Arias, quien recibe su título como ingeniera química, este día tiene una emoción particular. Su diploma representa paciencia, persistencia y resiliencia, pero también es un homenaje a su madre.
La fotografía que la acompaña durante este momento tiene un significado especial: allí está presente esa persona que la apoyó durante su camino y a quien hoy dedica este logro, aunque ya no pueda acompañarla físicamente.

“Quisiera que mi mamá estuviera acá presente, pero yo sé que ella lo está aquí de corazón y está acá a mi lado”, expresa.
Su padre y su hermana también fueron fundamentales para que pudiera culminar la carrera. Por eso, la alegría de este día convive con la tristeza de una ausencia, pero sobre todo con la satisfacción de haber cumplido un sueño.
A quienes apenas comienzan su camino universitario, María Camila les deja una recomendación: no desistir. Reconoce que el proceso puede ser difícil, pero también asegura que es una experiencia maravillosa y destaca el acompañamiento recibido por parte de profesores y profesionales de la UIS.
Primer ingeniero electricista sordoseñante del país
Son cientos de historias, entre ellas también está la de Jesús Felipe Segovia Jiménez, quien se gradúa como Ingeniero Electricista, convirtiéndose en el primer ingeniero electricista sordoseñante del país.
Después de varios años de esfuerzo, dedicación y aprendizaje, hoy alcanzó este importante logro profesional. Para acompañarlo en este momento, la UIS dispuso de un intérprete de Lengua de Señas Colombiana, garantizando su participación en cada momento de esta celebración.
“La verdad, yo he sentido mucha gratitud por la universidad, porque me brindaron el servicio de interpretación. No ha sido un proceso fácil. La lucha constante es la que me ha permitido pasar estos retos y demostrarme que sí puedo, demostrar que puedo cambiar un futuro en la universidad, en el proceso de inclusión y en la accesibilidad para que sea parte de la democracia”, dice orgulloso a través de su intésprete.

Entre los graduandos también se encuentran quienes reciben distinciones Cum Laude en diferentes programas de pregrado y posgrado.
Así, mientras 845 nuevos profesionales reciben su título, la UIS vuelve a ser escenario de cientos de historias que hablan de esfuerzo, acompañamiento, perseverancia, amor y esperanza… Porque detrás de cada cifra hay un nombre. Y detrás de cada nombre, una historia que comenzó mucho antes de llegar al escenario de graduación.






