Doctora en Ingeniería Química de la UIS estudia cómo cultivar cebolla larga sin afectar el Páramo de Berlín

Daniela en el Páramo de Berlín junto a campesinos

En el Páramo de Berlín, donde el cultivo de cebolla larga hace parte de la vida y del sustento de numerosas familias campesinas, una investigación doctoral de la Universidad Industrial de Santander puso la ciencia al servicio de una pregunta que involucra tanto la conservación del ecosistema como la economía de quienes trabajan la tierra: ¿Qué ocurre con el nitrógeno del suelo cuando se cultiva cebolla larga y qué efectos puede tener sobre el agua y el páramo?

La pregunta fue abordada por Daniela Cristina Rey Romero, doctora en Ingeniería Química de la UIS, quien centró su investigación en estudiar cómo el cultivo de cebolla larga afecta la dinámica del nitrógeno en el suelo y cuál es el riesgo de contaminación del agua y del ecosistema asociado a las prácticas agrícolas.

Su trabajo partió de una realidad que también tiene una dimensión económica para los productores. De acuerdo con la investigadora, las prácticas convencionales implican el uso de fertilizantes y agroquímicos que pueden dejar excedentes de nitrógeno en el suelo cuando las plantas no logran aprovecharlos. Esto representa mayores costos para los agricultores y, al mismo tiempo, un posible riesgo para los cuerpos de agua del páramo.

“Actualmente los agricultores utilizan unas prácticas convencionales en donde aplican muchos fertilizantes, agroquímicos, que dejan un excedente de nitrógeno en el suelo que las plantas no pueden aprovechar y que entonces representan pérdidas económicas para ellos, mayores costos”, explica Daniela.

Pero la investigación no se quedó únicamente en el análisis de laboratorio. Para comprender lo que sucede en el territorio, la candidata a doctora trabajó junto a las comunidades campesinas y tuvo en cuenta sus conocimientos y experiencias sobre el cultivo.

“Mi tesis doctoral generó evidencia científica sobre esta situación en un ecosistema que ha sido muy poco estudiado, donde encontramos prácticas, aspectos del saber local, también aspectos físico-químicos del suelo, de las comunidades microbianas que intervienen en el ciclo de nitrógeno”, señala.

Campesinos y doctora UIS

Ese encuentro entre conocimiento científico y saber campesino permitió comprender mejor las razones de las pérdidas de nitrógeno y, especialmente, avanzar hacia alternativas que permitan mantener las actividades productivas mientras se protege el ecosistema. “Nos permiten entender por qué están sucediendo estas pérdidas de nitrógeno allí y además proponer cuáles alternativas existen para que los campesinos que trabajan en el páramo puedan armonizar sus actividades productivas con la conservación del ecosistema”, agrega la investigadora.

Para los habitantes de la zona, el proceso también significó aprender nuevas formas de relacionarse con sus cultivos. Así lo cuenta Ángel Custodio Sanabria Carvajal, campesino del Páramo de Berlín, quien participó en el desarrollo del trabajo.

“Pues fue muy bueno porque ustedes nos han enseñado muchas cosas que uno de pronto pues no sabía porque hace uno cosas que mal hecho para los cultivos, para las plantas”, relata.

Entre los aprendizajes que destaca está precisamente el manejo de los fertilizantes, un aspecto que tiene una relación directa con los costos de producción.

“Entonces ustedes nos han enseñado a mediar las proporciones de los abonos y cosas muy buenas para el medio ambiente”, afirma Custodio.

La investigación también permitió reconocer que el conocimiento no iba únicamente de la universidad hacia el campo. Los campesinos aportaron su propia experiencia, construida durante años de trabajo con la tierra.

“Nosotros les hemos explicado las cosas de la forma que nosotros trabajamos y pues ustedes también nos han puesto cuidado de las cosas que nosotros hacemos acá en el campo, en los cultivos y también han trabajado con nosotros”, explica Custodio.

campesinos viendo la investigación

Para Martha Sanabria Villamizar, campesina de la zona, participar en el proyecto significó adquirir conocimientos que podían trasladarse directamente a sus cultivos.

“Para mí fue importante porque aprendí muchas cosas con los ingenieros, los estudiantes, con la ingeniera Daniela, aprendimos muchas cosas, conocimos amigas y fue una gran ayuda para nuestros cultivos”, cuenta.

Su experiencia evidencia uno de los alcances sociales de este tipo de investigación: llevar el conocimiento académico hasta las comunidades y convertirlo en herramientas que puedan ser aplicadas en el territorio.

“Porque es importante, pues, por el medio ambiente, por la producción que tenemos, porque nos explican cómo abonar los cultivos, el riego, los abonos y por todo”, señala Martha cuando habla de la importancia de cuidar el suelo y el agua del páramo.

La intención de los campesinos también va más allá de este proyecto. Martha espera que la presencia de la Universidad continúe en la zona y que nuevas investigaciones permitan explorar alternativas productivas para las familias.

“Me gustaría que la UIS siguiera haciendo muchos proyectos sobre los cultivos, otros cultivos que podamos de pronto sembrar más adelante, no solo las cebollas, sino muchos cultivos más”, expresa.

Desde la perspectiva de Daniela, ese diálogo con las comunidades hace parte de una de las mayores enseñanzas de su paso por el doctorado. “Como científica he tenido la fortuna y la bendición de trabajar con personas maravillosas que me han enseñado desde muchas disciplinas, también poder trabajar con comunidades campesinas de quienes he aprendido muchísimo y tengo muchos retos por delante para devolver todo ese conocimiento que he podido adquirir a la sociedad para el bienestar”.

Los resultados de este trabajo trascendieron además el territorio. A partir de la tesis doctoral fueron publicados tres artículos científicos en revistas indexadas y el conocimiento generado fue compartido en espacios académicos de Colombia, México y Chile, así como con las comunidades rurales del Páramo de Berlín mediante talleres, cartillas y materiales pedagógicos.

Así, la investigación de Daniela Cristina Rey Romero muestra una manera de hacer ciencia que no termina en la universidad. Es una investigación que entra al territorio, escucha a quienes lo habitan, reconoce sus conocimientos y busca que los resultados puedan contribuir a tomar decisiones más informadas sobre la producción agrícola y el cuidado del ecosistema.

“Aprender a ver los problemas y cada situación desde una perspectiva integral y aprender a cuestionar mis propias ideas y comprender cómo puedo aportar a que la ciencia no solo se quede en la universidad sino que trascienda y permita tomar mejores decisiones a las personas que trabajan por gestión ambiental”, afirma Daniela al hablar de lo que ha significado para ella su formación en la UIS.

En el Páramo de Berlín, ciencia y experiencia campesina encontraron un punto de encuentro: producir, aprender y buscar alternativas que permitan que la tierra siga siendo fuente de sustento para las familias, sin dejar de lado la protección del agua y de uno de los ecosistemas fundamentales para la región.

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