Diseñador UIS transforma la tradición santandereana en referente nacional

La creatividad, la rigurosidad metodológica y el arraigo por el territorio llevaron al diseñador industrial egresado de la Universidad Industrial de Santander (UIS), José Miguel Carvajal Rodríguez, a obtener el Premio Lápiz de Acero, el máximo reconocimiento del diseño en Colombia, gracias a Intarcea, una silla que fusiona innovación, tradición artesanal e identidad regional.

El reconocimiento adquiere un significado especial para el joven diseñador, quien se graduó de la Escuela de Diseño Industrial de la UIS en diciembre de 2025. Menos de seis meses después, su nombre figura junto al de los diseñadores más destacados del país. “Es algo increíble. Hace menos de seis meses me gradué y hoy recibo un reconocimiento donde estoy al lado de los mejores diseñadores de Colombia”, afirmó Carvajal Rodríguez.

Intarcea nació como proyecto de grado y rápidamente trascendió el ámbito académico para convertirse en una propuesta reconocida a nivel nacional. El diseño se inspira en la bandera de Santander, cuyos colores fueron reinterpretados mediante el uso de maderas nativas de la región. Cedro, guayacán amarillo, nogal y zapán fueron seleccionados para representar los tonos rojo, amarillo, verde y negro del emblema departamental, dando origen a un patrón geométrico que se convierte en el elemento distintivo del asiento y el espaldar de la silla.

Intarcea, una silla que fusiona innovación, tradición artesanal e identidad regional.

“La silla es un homenaje a la bandera de Santander. El patrón geométrico nace de allí y se complementa con el uso de maderas propias de la región”, explicó el diseñador. La idea surgió durante el proceso de investigación del proyecto, cuando un compañero le sugirió explorar una representación de la identidad santandereana a través de los materiales y formas de la propuesta.

El corazón conceptual de Intarcea se encuentra en la taracea, una técnica artesanal milenaria basada en la combinación de diferentes especies de madera para crear patrones geométricos de gran riqueza visual. Con más de una década de experiencia como carpintero y ebanista, José Miguel decidió llevar esta práctica tradicional más allá de su función ornamental y convertirla en un sistema constructivo contemporáneo. El resultado fue un laminado taraceado multipropósito basado en el denominado Patrón P, inspirado en teselados islámicos y desarrollado para aportar identidad visual, coherencia formal y repetibilidad al diseño.

La propuesta también sobresale por su innovación estructural. La silla incorpora una arquitectura de tres puntos de apoyo que optimiza la estabilidad, reduce el consumo de material y fortalece su expresión formal. Su estructura fue desarrollada bajo los principios del diseño para manufactura, una metodología orientada a simplificar procesos productivos y optimizar recursos. Gracias a ello, la pieza cuenta con el número mínimo de componentes necesarios para cumplir su función, mientras que cada medida, ángulo y detalle fue cuidadosamente analizado, probado e iterado durante el proceso de desarrollo.

“Fue un trabajo extremadamente riguroso. Invertí tiempo, recursos económicos y toda mi experiencia profesional. Cada decisión de diseño fue controlada y evaluada varias veces. Creo que esa rigurosidad fue clave para que el proyecto sobresaliera”, señaló Carvajal. Según el diseñador, la investigación incluyó estudios desde la semiótica, la filosofía y la ergonomía para comprender el significado cultural y funcional de una silla, considerada por muchos expertos como uno de los objetos más complejos dentro del diseño industrial.

La historia profesional de José Miguel también aporta un valor singular a este logro. Antes de estudiar Diseño Industrial en la UIS, cursó varios semestres de Ingeniería Mecánica y posteriormente se formó como técnico en carpintería en el SENA. Durante 11 años ha trabajado como emprendedor en el sector de la madera, experiencia que le permitió desarrollar conocimientos técnicos y prácticos que posteriormente complementó con su formación universitaria.

silla Intarcea

La participación de Intarcea en el Premio Lápiz de Acero surgió por recomendación de sus profesores y del director de la Escuela de Diseño Industrial de la UIS, Luis Eduardo Bautista, quien identificó el potencial de la propuesta para competir en escenarios nacionales e internacionales. El resultado fue un reconocimiento que valida no solo la calidad del proyecto, sino también el papel de la academia en la formación de diseñadores capaces de transformar el conocimiento en innovación con identidad territorial.

La sostenibilidad constituye otro de los pilares fundamentales de la propuesta. La fabricación del laminado taraceado aprovecha maderas nativas de Santander y sobrantes recuperados de procesos productivos, reduciendo desperdicios y fortaleciendo las cadenas de valor locales. Además, contribuye a preservar un oficio artesanal que enfrenta el riesgo de desaparecer, integrándolo a un producto funcional, contemporáneo y competitivo.

Tras recibir el galardón, José Miguel se prepara para asumir un nuevo reto profesional: compartir sus conocimientos con las futuras generaciones de diseñadores. Próximamente se vinculará como profesor de cátedra en la Escuela de Diseño Industrial de la UIS, donde orientará los procesos de formación relacionados con el trabajo en madera. Paralelamente continuará liderando su taller especializado en diseño y fabricación de objetos para espacios comerciales y domésticos.

Con Intarcea, José Miguel Carvajal Rodríguez demuestra que la tradición artesanal, la innovación tecnológica y el diseño industrial pueden converger en una propuesta capaz de representar a Santander y proyectar el talento colombiano en los escenarios más importantes del diseño nacional.

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