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Santander se piensa a sí mismo: voces del territorio trazan el horizonte hacia el 2050

Equipo de profesores de SVP2050 rumbo a Capitanejo.
La escucha a comunidades rurales, juventudes, academia y sector productivo revela un Santander consciente de sus tensiones, pero decidido a construir un futuro colectivo desde el arraigo, la sostenibilidad y la articulación territorial.

En el proyecto Santander Visión Prospectiva 2050 permitió recoger y entrelazar las voces de comunidades campesinas, jóvenes, líderes empresariales y académicos de distintas provincias del departamento. De este ejercicio emerge una conclusión compartida: Santander no es un territorio fragmentado, sino un territorio que se busca, se interroga y se proyecta.

Territorios que recuerdan, resisten y se transforman

Las narrativas recogidas en provincias como Yariguíes, Guanentá, Vélez, Comunera y García Rovira evidencian una relación profunda entre las comunidades y su entorno. El territorio es concebido como un ser vivo, una herencia que se cuida y se defiende, donde la naturaleza no es solo paisaje, sino sustento, memoria y responsabilidad colectiva. Sin embargo, esta visión convive con problemáticas estructurales persistentes: deterioro ambiental, escasez de agua, vías en mal estado y modelos extractivos que tensionan la vida rural.

Uno de los hallazgos centrales es el papel de las juventudes. Para muchos territorios, el éxodo juvenil sigue siendo una alerta; para otros, emerge una generación que desea quedarse, innovar y liderar procesos de transformación local. Los jóvenes no conciben el 2050 como una fecha distante, sino como una tarea urgente que se construye desde hoy, con oportunidades reales de educación, empleo, sostenibilidad y participación.

Comunidad en El Socorro participó del conversatorio de SVP2050 en la UIS

Articulación para el futuro: juventud, economía y planeación territorial

La escucha territorial también evidencia la necesidad de una articulación histórica entre empresa, Estado y academia. Desde el sector productivo se reconoce que el desarrollo requiere planeación a largo plazo y responsabilidad colectiva. Desde la academia, la Universidad Industrial de Santander (UIS) se consolida como un actor legítimo y transversal, capaz de convocar saberes, traducir lenguajes y facilitar diálogos intersectoriales que reduzcan brechas y polarizaciones.

En términos económicos, Santander se reconoce como un territorio con alto potencial productivo, ambiental y bioeconómico, pero también vulnerable. Coexisten dos visiones de desarrollo: una basada en la memoria, los saberes campesinos, el turismo rural y la conservación; y otra orientada a la innovación, la competitividad y la inserción en mercados globales. El desafío hacia el 2050 no es elegir entre una u otra, sino propiciar diálogos profundos que permitan integrarlas de manera estratégica y sostenible.

Orlando Carreño, pensionado y habitante de Villanueva, Santander.

Las proyecciones de futuro recogidas confluyen en tres grandes consensos: la permanencia en el territorio como proyecto de vida; la urgencia de infraestructura, servicios básicos y presencia institucional; y la necesidad de una visión compartida que se construya de manera participativa, flexible y continua.

La primera fase de Santander Visión Prospectiva 2050 concluye que el futuro no es un destino predeterminado, sino una responsabilidad colectiva que ya está en marcha. Un futuro que se decide en el cuidado del agua, en la transmisión de saberes, en la participación juvenil, en la planeación concertada y en la capacidad del territorio para escucharse a sí mismo.

Santander habla, reflexiona y se imagina. Y en ese ejercicio de pensarse, encuentra las claves para transformarse.