Entre grietas, familias e historias: ingenieros UIS evalúan los daños del terremoto en Pereira

Ingeniero UIS en Pereira en inspección de edificio.

En el segundo día de la Misión UIS Pereira, 25 profesores, egresados y estudiantes de posgrado de la Escuela de Ingeniería Civil realizan inspecciones especializadas en el centro de la ciudad y dialogan con propietarios y habitantes para explicar los riesgos identificados.

Entre recuerdos, hogares y huellas que dejó el terremoto, los ingenieros UIS en Pereira avanzan en la evaluación de las edificaciones afectadas por el sismo del pasado 10 de agosto. En el segundo día de la Misión UIS Pereira, profesores, egresados y estudiantes de posgrado de la Escuela de Ingeniería Civil recorren el centro de la ciudad y sectores aledaños para realizar inspecciones especializadas y aportar información técnica que contribuya a la toma de decisiones sobre la recuperación de las estructuras.

Son 25 profesionales los que hacen parte de esta misión: cuatro profesores de planta de la Escuela de Ingeniería Civil, tres profesores cátedra, tres estudiantes de programas de investigación y 15 voluntarios egresados de los programas de Especialización y Maestría en Estructuras de la UIS. La misión se desarrolla en articulación con las autoridades locales y concentra sus esfuerzos en edificaciones que requieren una valoración especializada después de las primeras inspecciones realizadas tras el terremoto.

Las estructuras más afectadas

Este jueves, el equipo UIS se encuentra en el Parque de la Libertad y zonas aledañas, uno de los sectores críticos de la ciudad. Allí los profesionales realizan inspecciones de nivel dos o fase dos, una evaluación detallada que permite determinar las condiciones de las estructuras y aportar recomendaciones técnicas a las autoridades.

El profesor José Miguel Benjumea Royero, integrante de la Misión UIS Pereira, explicó que el proceso comienza por garantizar la seguridad de los propios equipos de inspección. “Empezamos revisando la estabilidad global, es decir, un panorama global que veamos que no ponemos en riesgo la vida del personal de inspección”, explicó.

Los ingenieros verifican inicialmente si existen desplazamientos excesivos, muros sueltos u otras condiciones que puedan representar un peligro. Una vez establecida la seguridad para ingresar, realizan una revisión detallada del nivel de daño.

La evaluación se concentra en los elementos estructurales principales, responsables de resistir las cargas verticales y laterales de la edificación. Por eso, los profesionales revisan columnas, vigas y uniones, además de aspectos como la presencia de agrietamientos excesivos o la exposición del acero de refuerzo. “Inspeccionamos si hay daños en las columnas, si hay exposición del acero de refuerzo, si hay agrietamiento excesivo, también las vigas, las uniones”, señaló Benjumea.

Pero las estructuras tienen otros componentes que también deben ser evaluados. Los expertos revisan muros divisorios, fachadas, parapetos y otros elementos no estructurales, debido a que su desprendimiento o caída puede representar un riesgo para quienes permanecen dentro o alrededor de una edificación. “Aunque el sistema estructural esté muy bien, puede que la caída de un muro divisorio genere peligro para la vida de los ocupantes”, explicó el profesor.

Cada estructura es también un hogar

La labor de la Misión UIS Pereira no termina cuando los ingenieros toman fotografías, revisan una columna o identifican una grieta. Cada evaluación tiene detrás personas que necesitan comprender qué está ocurriendo con el lugar donde viven, trabajan o han construido su patrimonio.

Por eso, junto con la evaluación técnica, los profesionales mantienen un diálogo con propietarios y habitantes de las edificaciones inspeccionadas, explicando los riesgos identificados y escuchando sus inquietudes. Para Benjumea, este componente es fundamental debido a las implicaciones que pueden tener las recomendaciones técnicas sobre las familias. “Entendemos que nuestra decisión o la información que nosotros estamos entregando al DIGER compromete también el patrimonio de ellos”, afirmó.

La conversación con la comunidad busca explicar de manera clara las condiciones encontradas y, especialmente, los riesgos que pueden comprometer la seguridad de las personas. “La idea es explicarles a ellos muy bien, con la valoración que hacemos, el riesgo que encontramos nosotros, sobre todo para la vida de ellos, explicarles para que no se comprometa la seguridad y la vida de la comunidad”, agregó.

Así, detrás de cada inspección hay mucho más que una estructura afectada: hay una familia esperando respuestas, un negocio que necesita volver a funcionar, un patrimonio construido durante años y una comunidad que busca recuperar su cotidianidad.

Una evaluación que puede definir el futuro de una edificación

Los resultados de cada inspección son registrados en un formulario que contempla diferentes índices de daño. A partir de esta información, los especialistas elaboran una recomendación dirigida a las autoridades locales. Dependiendo de las condiciones encontradas, una estructura puede requerir reparaciones mediante técnicas convencionales, intervenciones con técnicas especializadas o, cuando los daños son demasiado severos, una recomendación de demolición.

Sin embargo, los expertos también contemplan los casos en los que la información disponible no permite tomar una decisión definitiva. “Si no tenemos mucha información, todavía no hay suficiente información, se le pide al DIGER que haga una tercera inspección, que sería la final, antes de decir que se demuela la vivienda o la edificación”, precisó Benjumea.

La metodología busca que las decisiones se fundamenten en información técnica suficiente y que la seguridad de las personas sea el principal criterio.

Una misión construida desde la formación UIS

La Misión UIS Pereira está conformada por profesionales con diferentes niveles de experiencia y formación especializada quienes comparten conocimientos y experiencias durante las jornadas de campo y, al mismo tiempo, fortalecer las capacidades profesionales para responder ante situaciones de emergencia.

El profesor Orlando Arroyo destacó precisamente el valor de esta formación de posgrado y su capacidad para generar profesionales preparados para participar en labores de reconocimiento después de eventos extremos. “La actividad realizada por los voluntarios egresados de los programas de especialización y de maestría en estructuras de la universidad ha permitido la formación de capacidad”, afirmó.

Para el docente, esta experiencia representa también una capacidad que puede ser fundamental en futuros escenarios de emergencia, incluso en Bucaramanga, al contar con profesionales entrenados y con experiencia para atender labores de reconocimiento.

Pereira, una ciudad que necesita respuestas

La Misión UIS Pereira permanecerá en territorio durante las jornadas previstas para el trabajo de campo, atendiendo las estructuras priorizadas por las autoridades locales.

De acuerdo con información compartida por el Puesto de Mando Unificado (PMU), cerca de 660 edificaciones se encuentran en proceso de inspección tras el terremoto. De manera preliminar, las autoridades han señalado que entre 400 y 600 edificaciones podrían encontrarse en riesgo de colapso, por lo que las evaluaciones especializadas resultan fundamentales para determinar las acciones que deberán adoptarse en cada caso.

El trabajo de los ingenieros UIS busca contribuir a esta respuesta mediante la recopilación de información técnica y la elaboración de recomendaciones que ayuden a establecer las condiciones de las estructuras y las posibles alternativas de intervención.

Pero la misión también deja una enseñanza que trasciende las cifras y las estructuras: la ingeniería no se ejerce únicamente sobre planos y cálculos; también se ejerce frente a las personas que necesitan respuestas cuando su hogar, su patrimonio y su seguridad han sido afectados.

En Pereira, profesores, egresados y estudiantes de posgrado de la Escuela de Ingeniería Civil de la Universidad Industrial de Santander continúan recorriendo las zonas afectadas, evaluando estructuras y dialogando con las familias, al tiempo que ponen su conocimiento al servicio de una ciudad que hoy necesita respuestas para volver a levantarse.

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