
Tanto las mujeres como los hombres siguen teniendo mayor riesgo en Internet, así lo confirma un estudio del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de Santander.
Los ciberdelitos se han convertido en una práctica con acciones violentas, discriminatorias y dañinas. Llegan a través de redes sociales, correos electrónicos o plataformas digitales, afectando en mayor proporción a mujeres.
En 2024, en Santander de cada 100 mujeres al menos 52 sufrieron algún ciberdelito. Durante este año, se registraron 1.385 casos, lo que representa un aumento aproximado del 705 % en la última década, cuando en 2014 fueron 172.

Si bien, las denuncias masculinas aumentan un 504 % al pasar de 210 a 1.268 entre 2014 y 2024, sigue siendo de menor magnitud que la observada en las mujeres. De acuerdo con el Boletín Santander libre de violencias contra las mujeres y las niñas del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de Santander,
OMEGS, liderado por la Universidad Industrial de Santander con el apoyo de la Gobernación de Santander, la victimización femenina es un componente central del comportamiento departamental
especialmente desde 2020, cuando las mujeres empiezan a concentrar más de la mitad de las denuncias anuales y alcanzan los valores más altos de toda la serie. El crecimiento acumulado de las víctimas no
solo supera al de los hombres, sino que estructura la dinámica reciente del fenómeno en el departamento.
El Covid dispara los delitos
Durante la pandemia del COVID, en el 2020, se registró una expansión del acceso a herramientas digitales. El aumento del uso de plataformas virtuales y la mayor visibilidad de modalidades como el hurto por medios informáticos, la suplantación de identidad y la violación de datos personales llevó a que se registrara un aumento en los ataques bajo esta modalidad.
Según el cuaderno analítico titulado Violencias basadas en El informe del OMEGS destaca que los años siguientes mantienen niveles altos, con variaciones moderadas entre 2.263 y 2.493 casos, hasta llegar al máximo registrado en 2024. La serie completa muestra un crecimiento que se mantiene casi sin pausas, interrumpida solo por reducciones leves en el año 2019 y 2023.
Además, revela que los delitos informáticos evidenciaron un marcado comportamiento diferencial por género, con las mujeres como principales víctimas en la mayoría de las modalidades. De acuerdo con las cifras analizadas, ellas representaron el 52 % del total de casos registrados (1.385 de 2.661) y concentraron los mayores volúmenes en los delitos de mayor incidencia, como el hurto por medios informáticos, donde aportaron el 51,2 % de los casos, y el acceso abusivo a sistemas informáticos, con
el 53,1 %.

La participación femenina también fue predominante en la violación de datos personales, al alcanzar el 55,2 %, así como en delitos de menor frecuencia, entre ellos la transferencia no consentida
de activos, el daño informático y la obstaculización de sistemas.
Aunque los hombres superaron a las mujeres en categorías específicas como la suplantación de sitios web y el uso de software malicioso, estas presentan una baja incidencia en el total departamental, lo que confirma la centralidad de la victimización femenina en la estructura de los delitos informáticos durante el año analizado.
Así mismo, según el cuaderno analítico titulado Violencias basadas en género en entornos digitales: desafíos para la seguridad y los derechos de las mujeres en Santander, entre 2014 y 2024 las mujeres,
adolescentes y niñas fueron las mayores víctimas, ya que al menos 6 de 9 casos era para este género. La
proporción aumentó al 80 % en 2015 y alcanzó picos críticos en 2016 y 2017, con el 89,3 % y el 96,4 % de los casos, respectivamente.
Por su parte, la participación masculina se mantuvo históricamente baja, con porcentajes que rara vez superaron el 30 % y que, en varios años, no alcanzaron siquiera el 10 %, lo que confirma un patrón persistente de desigualdad en la distribución de la victimización por género en el departamento.
Este panorama evidencia que la violencia basada en género facilitada por tecnologías tiene afectaciones sobre la salud, la seguridad, la autonomía y la participación social de las mujeres, especialmente en
lideresas sociales, periodistas, jóvenes, defensoras de derechos humanos y mujeres de disidencias sexuales, quienes enfrentan ataques más virulentos, coordinados y persistentes, advierte el Observatorio
de Mujeres y Equidad de Género de Santander.
Entre 2022 y 2024, en Santander se registraron 7.419 denuncias por ciberdelitos, pero solo el 1 % de estos
casos avanzó a judicialización, con apenas 46 capturas.
Estos resultados ponen en evidencia una respuesta institucional limitada, que contrasta con la magnitud
y persistencia de este fenómeno en el departamento.