
Dicen que las limitaciones están en la mente. Así lo demuestra Jhonatan Sebastián Delgado Barrera, estudiante de octavo semestre de Derecho de la Universidad Industrial de Santander, UIS.
En varias oportunidades lo vi por los pasillos de la Universidad transitando con su silla de ruedas y en su tiempo libre corriendo en la pista de atletismo del Estadio 1° de Marzo. De hecho, ahí fue nuestro punto de encuentro. Eran las 9:00 a. m. y el sol de la Ciudad Bonita resplandecía. Su carisma y sonrisa generaron una confianza que nos conectó. Llegó a este mundo a brillar con luz propia. Así lo ha hecho durante sus 24 años de vida.
Jhonatan Sebastián sobrevivió a un accidente de tránsito ocurrido entre Enciso y Carcasí, en la provincia de García Rovira, cuando tenía solo 2 meses de vida. Producto de este suceso tuvo trauma raquimedular en cola de caballo y quedó con una lesión en las vértebras lumbares, a la altura de L2. Puede mover sus piernas, tiene sensibilidad y fuerza, pero su movilidad es reducida. Usa la silla de ruedas en la universidad para desplazarse más rápido. También camina con bastones canadienses.


Producto del accidente fallecieron dos personas, entre ellas su abuela materna, Teresa Barrera.
Asegura que aprendió a llevar su condición gracias al apoyo y seguridad que su mamá siempre le infundió. Ella le enseñó a que el ‘no puedo’ no existía. Esto fue reforzado por sus compañeros de colegio, quienes le enseñaron a creer en que era capaz de hacer muchas cosas.
“Los primeros años fueron difíciles porque uno no entiende muy bien las cosas, frustraciones de ver a los otros niños jugar. Además, en ese tiempo no había innovación y vivía en un pueblo muy pequeño, pero uno aprende a adaptarse. Afortunadamente mi lesión al no ser tan compleja, pues yo no tengo una limitación estable, es decir, hay una escalera la subo. Incluso dentro de la universidad a veces pasa que el ascensor de Ciencias Humanas no sirve y subo a clase caminando, ayudado por los bastones canadienses. Pero siempre hay retos”, cuenta. En la adolescencia fue lo contrario, aprendió a ser más “caspa”, dice con su mirada picara y una sonrisa dibujada en su rostro.

El deporte cambió su historia
“Mi lesión es baja, es rara”, explica. Sin embargo, esto nunca ha sido impedimento para lograr más de lo que se propone. Antes del atletismo fue solista en bandas de García Rovira, hizo parte de la Tuna UIS en sus primeros semestres. Hasta que el deporte, casi por accidente, lo encontró. Primero fue el baloncesto y después la disciplina que lo tiene corriendo en la pista para mejorar sus tiempos.
En 2023 se inscribió en la carrera de la Ciudad Bonita. La categoría para su condición era gratuita. Compitió con una silla hospitalaria, pesada, poco aerodinámica. Llegó de segundo lugar.


Fue así como empezó a entrenar. Cuenta que lo hacía en una silla convencional, de color rojo. En esta primera salida dio 28 vueltas. Tiempo después, otro deportista le dijo que intentara correr en su silla de competencia y así aprendía a manejarla. No lo dudó y aprendió.
Con la ayuda de su entrenador y rifas, logró adquirir un marco de segunda. Posteriormente un ángel se le cruzó por el camino, don Mauricio, un empresario local, quien fue su patrocinador y le regaló el dinero para comprar las llantas de carbono.
“Las llantas de carbono valían $15 millones y el señor me dijo que sí. Tocaba traerlas de Estados Unidos, afortunadamente un amigo de la Infantería de Marina coincidió en misión en Atlanta y logró traerlas sin costos adicionales. Me salió como anillo al dedo”, recuerda, todavía incrédulo.

Pero este fue el impulso que le permitió mejorar su rendimiento. Sin embargo, cuando tenía las llantas convencionales compitió en el Campeonato Nacional Interligas e Interclubes de Para Atletismo 2025, donde obtuvo tres medallas de bronce en 5000, 100 y 1500 metros.
“Desde que inicié mis estudios en la UIS, en el 2022 he corrido la Carrera Atlética. El primer año que competí salimos desde el Estadio La Flora por toda la Carrera 33 hasta la Universidad y llegué en el puesto general de 23 con un tiempo de 24 minutos. El año pasado que fue interna, competí, pero a un ritmo bajo porque aquí hay mucho desnivel, como es un circuito cerrado, por ejemplo, bajando yo puedo recuperar tiempo, pero ya había mucha gente. Entonces, no arriesgarme a caerme o a hacerle daño a alguien”, dice.

Actualmente está entrenando de lunes a sábado para la 35ª Carrera Atlética UIS. El evento deportivo se realizará el domingo 15 de marzo en el Campus central UIS, con un recorrido de 4 kilómetros apto para caminantes, trotadores y corredores. La jornada iniciará en el Parqueadero Luis A. Calvo de la UIS y culminará en la Pista de Atletismo del Estadio 1° de Marzo. La salida está programada a las 6:30 a. m. para las mujeres y a las 7:00 a. m. para los hombres, en modalidad presencial.
El evento contará con diversas categorías, entre ellas estudiantes, empleados, profesores, egresados, participantes externos y categorías máster (50 a 59 años y mayores de 60 años), tanto en rama femenina como masculina.
Además, se prepara para los clasificatorios a Juegos Paranacionales 2027. No recibe apoyo económico ya que los estímulos dependen de medallas nacionales que aún están por disputarse. Por eso combina el alto rendimiento con el Derecho. Trabaja como auxiliar en casos civiles, redacta demandas y aprende litigando. Cada honorario le ayuda a pagar viajes, suplementos e implementos de la disciplina que practica.


Colombia cuenta con una destacada delegación paralímpica que compite en múltiples disciplinas, entre las que se destacan paraatletismo, paranatación, paraciclismo, tenis en silla de ruedas, paratiro con arco, paratiro deportivo y paratriatlón, entre otros.
De acuerdo con el Comité Paralímpico Colombiano, la delegación paraatlética nacional está integrada por 16 deportistas de ocho ligas departamentales (Valle, Santander, Antioquia, Cundinamarca, Cauca, Córdoba, Bolívar y Tolima).
La UIS un apoyo constante
Jhonatan Sebastián siempre quiso estudiar en la UIS. Incluso, su mamá le dijo que si quería irse a estudiar en otra ciudad, lo apoyaría, pero él siempre tuvo claro su interés en ingresar a una de las mejores universidades del país, con prestigio y reconocimiento, sumado a que Bucaramanga era una ciudad que conocía y le permitía una mejor movilidad.
Actualmente es beneficiario de comedores y de las residencias estudiantiles que están ubicadas dentro del Campus central. Asegura que es una gran ayuda para el bolsillo de su familia y le permite tener más tiempo para estudiar y entrenar.
Entrena junto a atletas convencionales. Corre con velocímetro y marca el ritmo exacto para que sus compañeros no se desgasten en sus tiempos o físicamente.

Colombia ha logrado grandes avances en los espacios para personas con movilidad reducida, tanto en huellas recomendadas y contrahuellas, con texturas y colores diferenciales para advertir cambios de nivel, en lo cual la UIS ha impulsado estos cambios y en los que Jhonatan Sebastián ha contribuido en las recomendaciones y sugerencias como rampas pulidas, ascensores más amplios y carritos eléctricos de apoyo para el transporte de las personas.
Y aunque hay más empatía, este deportista garciarovirense se ha encontrado con personas que estacionan sus vehículos frente a las rampas de acceso o quienes no le dan prioridad para subir al ascensor.
Jhonatan Sebastián continúa su preparación deportiva. Sabe que llegará muy lejos. Poco a poco ha logrado ir adquiriendo los elementos necesarios para realizar esta práctica deportiva de la mejor manera. No obstante, mucha indumentaria debe ser traída de Brasil o Estados Unidos, ya que el mercado en Colombia es reducido. En este momento trabaja junto a un semillero de investigación de Diseño Industrial para el desarrollo de unos guantes especial impreso en 3D.
“Ya tenemos los moldes, estamos en pruebas para ver la eficiencia. Con ellos podremos dejar los archivos para seguir imprimiendo más guantes. Son elementos difíciles de conseguir acá”, cuenta.
Su historia no es la de una limitación superada, sino la de una mentalidad sembrada a tiempo con el ‘Sí puedo’.