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¡Explosión de ciencia en Yellowstone!… La UIS lidera descubrimiento oculto bajo el supervolcán más temido del planeta

Investigadores UIS_Escuela Física

Investigadores: Manuel Alberto Flórez (profesor UIS); Mia Valentina Angulo (estudiante de la Maestría en Geofísica) y José David Sanabria (profesor UIS).

Un gran hallazgo, gestado desde Colombia, acaba de reescribir lo que la ciencia sabía sobre uno de los volcanes más vigilados y temidos del mundo: Yellowstone. Un equipo internacional, liderado por investigadores de la Universidad Industrial de Santander (UIS), descubrió más de 86 mil terremotos que habían pasado desapercibidos, ocultos bajo la caldera del Parque Nacional Yellowstone en Estados Unidos.

Vista aérea del Gran Manantial Prismático del Parque Nacional Yellowstone

Vista aérea del Gran Manantial Prismático del Parque Nacional Yellowstone.

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Science Advances, fue posible gracias al uso de herramientas de inteligencia artificial, modelos sísmicos 3D y el talento de investigadores formados en la UIS. Durante más de 15 años de datos recopilados, los científicos lograron identificar patrones que revelan una actividad mucho más intensa, compleja y conectada de lo que se pensaba.

“Hasta ahora los científicos creían que los enjambres sísmicos (grupos de pequeños temblores) eran eventos puntuales. Lo sorprendente fue ver cómo se repiten en los mismos lugares tras varios años de silencio. Eso nos dice que la actividad subterránea de Yellowstone tiene una memoria y está más interconectada de lo que se creía”, explicó el profesor Manuel Alberto Flórez, doctor en geofísica del Massachusetts Institute of Technology (MIT), profesor UIS y líder del estudio.

Una de las piezas clave de esta investigación fue Mia Valentina Angulo, estudiante de la Maestría en Geofísica, quien desde su tesis de pregrado en física UIS ha trabajado en la implementación de técnicas de inteligencia artificial para analizar datos sísmicos.

“Mi trabajo fue detectar automáticamente los enjambres sísmicos, entender cómo se agrupan y se mueven los sismos en el espacio y en el tiempo. Descubrimos que muchos de ellos vuelven a aparecer en los mismos lugares, lo que nos da pistas sobre lo que está ocurriendo dentro del volcán”, afirmó Mia Angulo, coautora del estudio.

Diversidad de patrones de migración en enjambres sísmicos.

Otro de los cerebros detrás del análisis fue el profesor José David Sanabria, quien participó en la interpretación de los datos y destacó la importancia global del hallazgo:

“Yellowstone no es solo un volcán. Es un sistema volcánico, tectónico e hidrotermal. Su estudio no solo permite entender mejor ese lugar, sino que aporta herramientas que podemos aplicar en otras partes del mundo, incluso en Colombia. Conocer cómo se comportan estos enjambres puede salvar vidas”, señaló Sanabria.

Los 86 mil sismos identificados no solo cambian la forma en que entendemos Yellowstone, sino que abren nuevas puertas para el monitoreo sísmico en todo el mundo. Gracias a esta investigación, hoy se sabe que más de la mitad de los sismos en esa zona ocurren en forma de enjambres, muchos de ellos repetidos, lo que indica una dinámica interna muy activa y con posibles implicaciones para la seguridad mundial.

Yellowstone caldera

Pero este avance también marca un hito para la UIS. “Este es un ejemplo de cómo la ciencia hecha en Colombia puede liderar procesos de impacto internacional. La Maestría en Geofísica de la UIS se consolida como un semillero de investigación de primer nivel”, concluyó el profesor el profesor Flórez.

Mía, fue enfática en afirmar que su formación en la UIS, primero como Física y ahora cursando la Maestría en Geofísica, fue fundamental para el desarrollo de la investigación.

“Desde el pregrado en Física en la UIS descubrí mi pasión por el estudio de fenómenos naturales complejos, como los sismos, que además de ser fascinantes, tienen un impacto directo sobre la vida humana. Esa motivación personal, sumada a una formación sólida en matemáticas, física y programación, me permitió desarrollar las habilidades necesarias para analizar datos reales y contribuir en investigaciones que buscan entender mejor el funcionamiento interno de la Tierra.

Pero más allá de los conocimientos técnicos, lo que marcó la diferencia fue la calidad de los profesores de la UIS: exigentes, cercanos y profundamente comprometidos con la formación de sus estudiantes. Ellos no solo enseñan, sino que inspiran, guían y abren puertas para que uno se proyecte en escenarios científicos internacionales. La UIS me dio las bases académicas y humanas para enfrentar este reto con confianza y criterio científico”, precisó.

Artículo completo aquí: https://doi.org/10.1126/sciadv.adv6484