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Estudio analiza efectos de las jornadas del internado de medicina en la salud mental estudiantil

Estudiantes de Medicina en clase

A pesar de que en Colombia existe la Ley Doctora Catalina, la salud mental de los estudiantes de internado de medicina atraviesan una crisis severa, especialmente por las extensas jornadas de trabajo, que llegan a 66 horas a la semana, con turnos nocturnos, trabajo en fines de semana y festivos. Esta dinámica altera de manera significativa los hábitos de vida de los estudiantes.

Esta situación ha llevado a que el 60 % de estos profesionales presentan síntomas de ansiedad o depresión, revelan el estudio ‘Factores cardiometabólicos, patrones de alimentación y sueño asociados con problemas de salud mental en estudiantes de internado del Programa de Medicina UIS’.

“Desde hace unos años se viene cuestionado el tema de la educación médica, la sobrecarga que se tienen en las escuelas de Medicina en la formación de los profesionales, tanto en pregrado como posgrado. Esto ha llevado a que se registren casos lamentables en el sector. Si bien esto se presenta en todas las disciplinas, en medicina se ha estudiado más y eso ha llevado a que en otros países se hagan reformas en los currículos. Nosotros estamos en ese proceso también”, afirma la profesora UIS, Lina María Vera Cala.

Además, advierte que, debido a la carga laboral, las extensas jornadas laborales y académicas, sumado al poco tiempo para su vida personal, se han generado problemas de salud mental y gestado factores de riesgo para enfermedades cardiometabólicas.

Con el objetivo de buscar soluciones, los profesores e investigadores de la Universidad Industrial de Santander: Lady Rodríguez Burbano, Lina María Vera Cala, Jorge Andrés Niño García, Javier Mauricio Duque Rodríguez y Juan Diego Lozano Sastoque, realizaron el proyecto en mención.

Gráfica sobre la prevalencia de salud mental
Gráfica creada con Inteligencia artificial

Cambios en los riesgos

La motivación principal del estudio responde a una preocupación creciente en el ámbito de la educación médica: la sobrecarga durante la formación profesional y sus posibles efectos en la salud mental. En los últimos años, distintos casos de suicidio en profesionales de la salud y residentes han encendido las alertas en el país, impulsando reformas curriculares y debates sobre las condiciones de formación en medicina.

El estudio busca establecer la prevalencia y cambios en los factores de riesgo cardiometabólicos, patrones de alimentación y sueño, y su asociación con problemas de salud mental en los estudiantes de internado.

Según revela la investigación, los estudiantes de internado de medicina tienen poco tiempo libre, pues deben cubrir turnos nocturnos, los fines de semana y hasta los días festivos, lo que lleva a que duerman poco, su alimentación no sea balanceada y hay mayor sedentarismo.

“Durante el internado la carga es tan alta que los estudiantes terminan comiendo mal, durmiendo mal y sin tiempo para realizar actividad física. Muchos dependen de comida rápida o de lo que encuentran en el hospital y tienen dificultades para mantener un ciclo de sueño adecuado”, explica la profesora Vera Cala.

Desde una perspectiva científica, el Estrés Académico (EA) se define como un desequilibrio sistémico que ocurre cuando las demandas del entorno universitario desbordan las estrategias de afrontamiento del estudiante. Basándose en la “ley general del estrés” de González de Rivera (1980), entendemos este proceso como un conjunto de alteraciones basales del organismo para adaptarse a estímulos nocivos, ya sean reales o imaginarios.

A través del lente de la psico-neuro-endocrino-inmunología, el impacto del internado se vuelve visible a nivel celular. El estrés activa de forma crónica el eje hipotálamo-hipófisis-glándulas suprarrenales (HHS), disparando la producción de cortisol. Esta respuesta hormonal actúa como un potente inmunosupresor que debilita la “primera línea de defensa” del cuerpo: los Linfocitos T, las células Natural Killer (NK) y citoquinas fundamentales como la IL-2, el interferón (IFN) y la IL-22. Al comprometer a estos centinelas biológicos, el organismo pierde su capacidad para combatir infecciones y controlar procesos inflamatorios, abriendo la puerta a enfermedades metabólicas.

Aunque el proyecto aún se encuentra en fase de recolección final de datos -debido a dificultades logísticas derivadas de los tiempos de los estudiantes-, los resultados preliminares ya revelan señales preocupantes. En una población con una edad promedio de 23 años, el 14 % presenta factores de riesgo cardiometabólicos como obesidad, hipertensión, diabetes o dislipidemias.

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio está relacionado con la salud mental. Los investigadores identificaron que el 37 % de los estudiantes reporta antecedentes personales de problemas de salud mental, mientras que el 23 % cuenta con un diagnóstico confirmado. A esto se suma que el 31 % tiene antecedentes familiares de trastornos de salud mental, lo que podría incrementar la vulnerabilidad en contextos de alta exigencia académica y laboral.

Gráfica sobre la prevalencia de salud mental por género
Gráfica creada con Inteligencia artificial

Además, se encontró que casi el 78 % tiene antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares o diabetes, lo que aumenta la probabilidad de desarrollar este tipo de patologías a futuro.

Las alarmas se encienden en cuanto a los hábitos y antecedentes de salud, la investigación muestra que el 77 % reportó consumo de alcohol en los últimos tres meses, el 10 % tiene antecedentes de tabaquismo, el 20 % ha utilizado vapeadores en algún momento y el 23 % reporta antecedentes de consumo de sustancias psicoactivas.

Estas cifras superan las reportadas para la población general en encuestas nacionales de salud mental, lo que refuerza la preocupación sobre las condiciones en las que se forman los profesionales de la salud.

El estudio también desmonta algunos estereotipos sobre el perfil socioeconómico del estudiantado de Medicina. Casi el 45 % de los participantes pertenece a los estratos uno al tres y un 14 % no cuenta con apoyo financiero, lo que añade una presión económica adicional a una rutina ya exigente.

“Siempre se ha creído que Medicina es una carrera de estratos altos, pero los datos muestran otra realidad”, señala la profesora Vera Cala, quien subraya que estos factores sociales también inciden en la salud mental y el desempeño académico.

La investigación evidencia una alta prevalencia de factores de riesgo cardiometabólicos y problemas de salud mental en esta población que llega alrededor de los 23 años. 

 Los hallazgos buscan alimentar la política institucional de salud mental y apoyar la toma de decisiones en un momento clave, marcado por la reciente reforma curricular del programa de Medicina. La articulación con el Comité de Política de Salud Mental permitirá diseñar e implementar acciones específicas para los grupos de mayor riesgo.

A largo plazo, los investigadores esperan ampliar este tipo de estudios al resto de la comunidad universitaria, al considerar que los problemas de salud mental y estrés no son exclusivos de Medicina, sino reflejo de un contexto académico más amplio que requiere ser analizado de manera integral y multifactorial.

Con esta propuesta de investigación se espera generar evidencias sobre los cambios en los factores de riesgo cardiometabólico y la presencia de problemas en salud mental que enfrentan los estudiantes de medicina durante la realización de su año de internado rotatorio.

Sus resultados son de gran importancia para diseñar e implementar intervenciones para prevenir o mitigar los problemas de salud mental en los estudiantes del programa de medicina.

El proyecto está siendo financiada por la convocatoria de investigación “Por nuestro bienestar”, que hace parte del plan de fortalecimiento de la investigación de la Vicerrectoría de Investigación y Extensión, VIE.

El trabajo “Factores cardiometabólicos, patrones de alimentación y sueño asociados con problemas de salud mental en estudiantes de internado del programa de Medicina UIS” obtuvo el segundo puesto en categoría de proyecto de investigación por parte de la Asociación Colombiana de Psiquiatría.

Gráfica sobre la prevalencia de salud mental en la población
Gráfica creada con Inteligencia artificial

Un problema multifactorial

Para los investigadores, los problemas de salud mental en estudiantes no pueden explicarse únicamente desde una perspectiva generacional, como suele plantearse en algunos escenarios académicos.

“Decir que se trata de una ‘generación de cristal’ simplifica demasiado el problema. En epidemiología sabemos que los fenómenos en salud son multifactoriales. Intervienen aspectos académicos, institucionales, sociales y personales”, señalan.

En ese sentido, el estudio invita a analizar el fenómeno de forma integral, teniendo en cuenta las condiciones de formación, las dinámicas institucionales y los cambios sociales que han impactado la vida universitaria en los últimos años.

Con esta investigación, el equipo busca aportar evidencia que permita fortalecer las estrategias institucionales de bienestar y salud mental, con el fin de diseñar intervenciones específicas para los estudiantes en mayor riesgo.

Así mismo, consideran que este tipo de análisis debería ampliarse a otras carreras universitarias, ya que los niveles de estrés y las dificultades emocionales no son exclusivas de la formación médica.