La UIS explora el potencial de las arcillas de Barichara

Artesanos de Barichara buscando nuevos usos a la arcilla

En Barichara, la tierra no solo hace parte del paisaje. También es materia prima, tradición y sustento para una comunidad de artesanos que durante generaciones ha aprendido a reconocerla, moldearla y convertirla en objetos que hacen parte de la identidad del territorio.

Pero detrás de ese conocimiento construido desde la experiencia existe un universo de propiedades físicas y químicas que pueden abrir nuevas posibilidades. Con esa mirada, desde la Escuela de Diseño Industrial de la Universidad Industrial de Santander (UIS) se desarrolló el proyecto ‘Caracterización de arcillas de Barichara como potencial aplicación para materiales de construcción’, una investigación que buscó conocer con mayor profundidad estos materiales y explorar alternativas para su aprovechamiento.

El trabajo surgió en el marco de una iniciativa orientada a aportar al fortalecimiento de la propuesta de creación del Geoparque del Cañón del Chicamocha, teniendo en cuenta que Barichara se encuentra dentro del área proyectada y cuenta con recursos minerales de interés para la región.

Más que estudiar la arcilla como un material aislado, la investigación buscó responder una pregunta práctica: ¿Qué otras posibilidades pueden encontrarse en un recurso que la comunidad ya conoce y utiliza?

Transformar sus posibilidades

La investigación permitió caracterizar diferentes propiedades de las arcillas, entre ellas su porosidad, resistencia mecánica, plasticidad y densidad, además de aspectos relacionados con su composición. Este análisis permitió establecer diferencias importantes entre los materiales encontrados en el territorio y plantear posibles aplicaciones.

Uno de los hallazgos fue que las arcillas presentes en la formación geológica donde se encuentran estos materiales tienen características diferentes. Algunas presentan una alta plasticidad, mientras otras tienen un comportamiento más cercano al de un material arenoso. La investigación encontró que la combinación entre ellas puede contribuir a mejorar determinadas propiedades para su transformación.

Estos resultados fueron llevados a una matriz de esfuerzo e impacto, mediante la cual se identificaron productos que podrían elaborarse a partir de las características del material y se valoró, de manera exploratoria, el esfuerzo requerido para desarrollarlos y su posible impacto en la comunidad. Entre las alternativas aparecen productos cerámicos, tejas, baldosines, elementos asociados a la arquitectura de tierra, ladrillos, revoques y bloques de tierra comprimida (BTC).

La intención no era reemplazar el conocimiento artesanal, sino complementarlo.

Capacitación a artesanos a nuevos usos de la arcilla

Ciencia y saber artesanal

Uno de los propósitos de la investigación fue entregar a los artesanos información técnica que pudiera dialogar con el conocimiento adquirido durante años de práctica.

Para ello, los resultados fueron socializados directamente con la comunidad de artesanos de Barichara mediante una cartilla que explica las características del material y sus posibilidades de utilización. También se produjo una publicación científica en una revista indexada.

El encuentro permitió evidenciar que la caracterización científica podía responder a algunas necesidades concretas de los procesos artesanales.

Uno de los ejemplos está en la fabricación de tejas y otros productos cerámicos. De acuerdo con la investigación, los artesanos pueden registrar pérdidas importantes durante la producción: de una quema de aproximadamente 1.000 tejas, cerca de 300 pueden presentar desperfectos, como roturas, resquebrajamientos o deformaciones.

Ante esta situación, la investigación plantea formulaciones que combinan diferentes tipos de arcilla y otros materiales para disminuir la aparición de defectos.

Entre estos materiales aparece la chamota, un desengrasante utilizado en procesos cerámicos que permite mejorar el comportamiento de la arcilla durante el secado y la cocción. La particularidad está en que, para los artesanos de Barichara, una parte de este material podría obtenerse de sus propios residuos cerámicos: piezas defectuosas que actualmente son desechadas o utilizadas para rellenar caminos podrían triturarse y reincorporarse a nuevas mezclas.

Así, un residuo puede convertirse nuevamente en materia prima.

La investigación también plantea formulaciones para aplicaciones relacionadas con la arquitectura de tierra, como adobes y tapia pisada, buscando establecer proporciones de diferentes componentes que permitan obtener mejores características del material.

Recopilación de imágenes sobre talleres con artesanos

Más allá de la cerámica

El contacto con la comunidad produjo un resultado que trascendió los objetivos iniciales del proyecto. Durante la socialización de los hallazgos, aparecieron necesidades concretas del territorio. Una de ellas fue el acceso al agua potable, especialmente en sectores rurales donde existe un acueducto veredal, pero el agua disponible no tiene condiciones de potabilidad.

A partir de esa necesidad comenzó a desarrollarse una nueva línea de trabajo: filtros cerámicos fabricados con las mismas arcillas de Barichara y utilizando, en lo posible, la tecnología disponible en la comunidad.

La propuesta busca que estos filtros puedan ser utilizados en las viviendas para tratar agua proveniente de diferentes fuentes, como aguas lluvias, quebradas o el acueducto veredal.

El proyecto se encuentra todavía en una etapa inicial. Desde la Escuela de Diseño Industrial se trabaja en el marco teórico y en el desarrollo de una propuesta que posteriormente deberá ser construida y validada para determinar si efectivamente permite potabilizar el agua. Una vez comprobado su funcionamiento, se contempla realizar un nuevo proceso de socialización con la comunidad.

En este proceso participan estudiantes de Diseño Industrial, docentes y miembros de la comunidad interesados en encontrar alternativas para las necesidades del territorio. Entre ellos se encuentra la Asociación de Artesanos de Guayama, además de personas vinculadas a la región desde diferentes actividades.

Una materia prima, varias posibilidades

La investigación también abre la puerta a pensar las arcillas como un recurso con posibilidades que van más allá de los productos que tradicionalmente se elaboran en Barichara.

Una de ellas son los bloques de tierra comprimida, conocidos como BTC, que combinan tierra con un material aglomerante y utilizan presión para conformar piezas destinadas a determinados sistemas constructivos. Para el equipo investigador, esta alternativa puede representar una posibilidad adicional de aprovechamiento del material.

No obstante, el propósito no es convertir automáticamente la tradición artesanal en un proceso industrial. La investigación reconoce las particularidades de la arquitectura de tierra y las condiciones culturales del territorio. En ese contexto, materiales como el adobe y la tapia pisada pueden ofrecer características asociadas al confort térmico y acústico dentro de determinados tipos de construcción.

La apuesta está, entonces, en aportar conocimiento para que la comunidad pueda tomar decisiones sobre cómo aprovechar su propio recurso.

El comienzo de un camino

El proyecto deja una conclusión que va más allá de las formulaciones, las mezclas y las caracterizaciones: conocer mejor un material puede permitir descubrir nuevas formas de relacionarse con él.

Las arcillas de Barichara ya eran conocidas por quienes las extraen y transforman. La investigación de la UIS buscó sumar a ese conocimiento una mirada técnica que permitiera identificar sus características, establecer diferencias entre los materiales y proponer alternativas para mejorar algunos procesos.

La comunidad, a su vez, planteó nuevas preguntas.

De ese diálogo surgió el interés por los filtros cerámicos para el tratamiento de agua y pueden aparecer otras posibilidades a medida que avance el trabajo conjunto.

El proyecto de caracterización concluyó una primera etapa, pero la investigación apenas comienza a revelar todo lo que puede ofrecer la tierra de este territorio.

En Barichara, la arcilla continúa siendo la misma. Lo que cambia es la manera de conocerla, aprovecharla y proyectar, desde ella, nuevas posibilidades para quienes han hecho de la tierra parte de su vida.

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