Investigadores UIS hallan estrategia ecofisiológica para recuperar y conservar la ceiba barrigona de los cañones de Santander

La conservación de la ceiba barrigona en Santander tiene un nuevo aporte científico: investigadores de la Universidad Industrial de Santander (UIS) identificaron una estrategia ecofisiológica que fortalece la supervivencia de Cavanillesia chicamochae, un árbol endémico y emblemático de los cañones semiáridos del departamento, amenazado por la pérdida de hábitat y los efectos del cambio climático.

El estudio, desarrollado en alianza con la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) y con el apoyo de ISAGEN, demostró que la irrigación suplementaria durante las primeras etapas de crecimiento mejora el desarrollo de la especie y genera una “memoria fisiológica” que aumenta su capacidad para resistir periodos posteriores de sequía.

Este hallazgo representa una nueva herramienta para fortalecer los procesos de restauración ecológica en los bosques secos tropicales de los cañones de los ríos Chicamocha y Sogamoso, ecosistemas donde sobrevive una de las especies arbóreas más representativas de Santander.

Investigadora en trabajos de campo

Una investigación liderada desde la UIS

La investigación fue liderada por el profesor Nelson Rodríguez López, doctor en Fisiología Vegetal y docente de la Escuela de Biología de la Universidad Industrial de Santander, junto con la bióloga Ludy Archila Durán, estudiante de la Maestría en Biología UIS y directora del Jardín Botánico Eloy Valenzuela de la CDMB.

Los investigadores analizaron el comportamiento ecofisiológico de ejemplares juveniles de Cavanillesia chicamochae para determinar cómo las condiciones ambientales durante sus primeros meses de crecimiento pueden influir en su desarrollo y supervivencia futura.

Durante el estudio, un grupo de plantas recibió las condiciones naturales de precipitación del cañón del río Sogamoso, mientras otro grupo contó con irrigación suplementaria mediante un sistema de goteo durante seis meses. Posteriormente, los investigadores evaluaron los ejemplares bajo diferentes escenarios de disponibilidad de agua para analizar su respuesta frente a condiciones de sequía.

Plantas más fuertes desde sus primeras etapas de vida

Los resultados evidenciaron que las plantas que recibieron irrigación suplementaria desarrollaron mejores características fisiológicas y estructurales: sistemas radicales más robustos, mayor biomasa, mayor altura, mayor diámetro del tallo y una arquitectura más vigorosa; sin embargo, el hallazgo más relevante fue que esas ventajas permanecieron incluso cuando las plantas volvieron a enfrentar condiciones naturales con menor disponibilidad de agua.

“Las plantas que recibieron irrigación suplementaria durante seis meses, con dos litros de agua cada 15 días, mantuvieron sus ventajas fisiológicas incluso cuando los investigadores las sometieron posteriormente a condiciones de precipitación natural. Este fenómeno, conocido como memoria fisiológica o histéresis funcional, significa que las experiencias ambientales tempranas dejan una huella sobre el funcionamiento futuro de la planta”, explicó el profesor Rodríguez López.

De acuerdo con los investigadores, las condiciones durante los primeros meses de vida pueden determinar gran parte del desempeño futuro de la especie.

Herramienta para restaurar el bosque tropical

Los resultados de esta investigación aportan evidencia científica para mejorar los procesos de restauración ecológica; de esta manera, demostrar que no solo es importante sembrar árboles, sino garantizar que las plantas lleguen al campo con mejores condiciones fisiológicas para sobrevivir.

Un sistema radical fortalecido permite que la planta explore mejor el suelo, capte más agua y enfrente periodos prolongados de sequía, capacidades esenciales para sobrevivir en ecosistemas con limitada disponibilidad hídrica.

El bosque seco tropical colombiano conserva menos del 10 % de su cobertura original y enfrenta escenarios asociados al aumento de temperatura y cambios en los patrones de precipitación. En este contexto, generar estrategias para producir plantas más resistentes constituye una herramienta clave para conservar especies amenazadas y recuperar ecosistemas estratégicos.

La ceiba barrigona (Cavanillesia chicamochae) representa un patrimonio biológico exclusivo de Colombia y un símbolo natural del bosque seco santandereano. “Protegerla significa conservar procesos ecológicos, biodiversidad y servicios ambientales fundamentales para las futuras generaciones”, destacó el profesor Rodríguez López.

Esta investigación representa uno de los estudios ecofisiológicos más completos sobre esta especie y permitirá que autoridades ambientales, viveros forestales, organizaciones de conservación y proyectos de restauración ecológica utilicen sus resultados.

Para destacar

  • Es la primera investigación que demuestra el efecto de la irrigación suplementaria sobre la plasticidad ecofisiológica de Cavanillesia chicamochae.
  • Evidencia que las condiciones iniciales de crecimiento generan una “memoria fisiológica” que favorece la supervivencia futura.
  • Aporta bases científicas para producir plantas con mayor capacidad de adaptación.
  • Fortalece las estrategias de conservación de una especie emblemática de Santander.
  • Contribuye a enfrentar los efectos del cambio climático sobre el bosque seco tropical.

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