Artes para la Paz – UIS benefició a más de 96.000 estudiantes en el nororiente colombiano

Artes para la Paz - UIS

Este Programa del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes llegó a 449 colegios públicos en 143 municipios de los departamentos de Boyacá, Cesar, Norte de Santander y Santander.  Entre 2025 y 2026 Artes para la Paz generó casi 800 oportunidades laborales para artistas en las áreas de música, danza, teatro, escritura creativa y audiovisuales.

Las vidas de 96 032 estudiantes de 449 colegios públicos del nororiente del país no serán las mismas después del Programa Artes para la Paz.  La huella que dejó esta estrategia artística y cultural del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes en niños, niñas, adolescentes y jóvenes será imborrable, pues el arte llegó a las aulas a resignificar el tiempo escolar y a despertar y potenciar talentos con formación en música, danza, teatro, escritura creativa y audiovisuales. 

Y aunque se lea fácil y quizás romántico, llegar a los 449 colegios públicos de 143 municipios, ubicados en ruralidad dispersa y zonas afectadas por el conflicto armado, no fue sencillo.  Sin embargo, se logró gracias al trabajo y compromiso de más de 840 profesionales, entre los que estuvieron las y los artistas formadores y sabedores, quienes fueron guiados por la Universidad Industrial de Santander, UIS, para cobijar con este Programa los departamentos de Boyacá, Cesar, Norte de Santander y Santander.

Nicole Sanguino Martínez, estudiante del grado 8 en el Colegio Jaime Garzón de Cúcuta, es un ejemplo de cómo Artes para la Paz le cambió la vida.  Ella es poeta y solo se atrevió a mostrarle sus textos a la formadora en escritura creativa Mayerli Cruz Navas.  “Tenía miedo de que me juzgaran por lo que escribía, pero la ‘profe’ me dio la confianza en dárselos y ahora todas las personas los pueden leer”, dijo la estudiante.  Nicole agregó que encontró en la escritura creativa un lugar de refugio en el que puede expresarse de manera tranquila.  “Esto me ha servido para aprender a escribir por si algún día quiero ser escritora o escribir una película”, señaló.

El Programa no solo tocó a los estudiantes, también a los padres de familia.  Ana Vega, madre de familia de dos niños que estudian en el Colegio Técnico Industrial Julio Flórez de Chiquinquirá, manifestó que con Artes para la Paz descubrió en ellos “actitudes y aptitudes que desconocía”.  Su hijo mayor potenció el gusto por la música, mientras que el menor ha ganado confianza, comparte sus sentimientos, expresiones y muestra gusto por la música tradicional como la carranga.  “Este Programa ha sido maravilloso, me ha tocado como mamá y como familia de una manera muy positiva, ha sido un enriquecimiento cultural para todos”, precisó.

Rectores, docentes del Programa de Tutorías para el Aprendizaje y la Formación Integral, PTAFI, secretarios de educación y de cultura también reconocen la huella que deja Artes para la Paz.  Edwin Alfonso Vital Barrera, tutor PTAFI del Centro Educativo Indígena Socomba, en Becerril, Cesar, señaló que la estrategia llegó al territorio Yukpa y “ha sido importante para los procesos pedagógicos propios de nuestra comunidad.  Cuando un formador de Artes para la Paz llega al territorio a realizar sus actividades, los niños sonríen, transmiten su agrado por la presencia de este Programa”.

Procesos de reconciliación, tolerancia, preservación y fortalecimiento de la cultura y la identidad, reducción de la deserción escolar, mejora en el rendimiento académico y la indisciplina, son algunos de los aspectos que dan cuenta de que el arte aporta a la construcción de mejores seres humanos.

Pero no sólo los estudiantes, padres de familia y docentes ven los beneficios de Artes para la Paz.  Las y los artistas formadores y sabedores encontraron en esta estrategia una oportunidad laboral que los animó a creer en que se puede vivir del arte, pero más allá de eso, les reavivó las ganas de compartir su conocimiento con los estudiantes.  Jesús Herney Téllez Ascanio, artista formador en la Institución Educativa Rural Domingo Savio, de El Tarra, Norte de Santander, dijo que el Programa le cambió la vida porque “recuperó ese don que se estaba perdiendo en mí de la música, y que más que estar replicando mis conocimientos con los chicos.  Además, con esto le estamos apuntando a la paz en el territorio”, concluyó.

Con colegios a tres, cuatro horas o a días del casco urbano de los municipios, incrustados en zonas como el Catatumbo, Norte de Santander; o montaña arriba en reguardos de pueblos originarios en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta; entre la selva de los Yariguíes en El Carmen de Chucurí, en Santander; o en la altura de los páramos como en Pajarito, Boyacá, y pese a las dificultades de acceso y orden público, hasta allá llegó la UIS con las y los artistas formadores y sabedores para garantizarles a los estudiantes el derecho al arte.       

La directora Regional del Programa Artes para la Paz – UIS, Angélica Mora Dionisio, destacó la confianza que el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes depositó en la UIS para la implementación de la estrategia, agradeció a la UIS por el acompañamiento a los profesionales que operaron el Programa, y resaltó el compromiso de los rectores, docentes, madres y padres de familia con los procesos en los colegios. 

“Nos sentimos muy tranquilos con el trabajo que se hizo, comprometido, genuino, y con el único propósito de beneficiar a las comunidades y territorios.  Llegamos a todos los colegios y municipios, teníamos una meta de 70.500 beneficiarios y logramos 96.032 alcanzando un 136,2 % de cumplimiento.  Hicimos más de 162 muestras artísticas en las que los estudiantes y formadores dieron cuenta de sus procesos; el público de Ocaña y Chiquinquirá disfrutó de dos muestras artísticas de mediano formato; y abrimos espacios de diálogo con las comunidades y territorios en 55 bitácoras colectivas con más de 1.200 participantes.  Podemos decir que el compromiso de la UIS fue total y ello se refleja en que acercamos el arte a territorios que van desde los valles hasta las altas montañas”, concluyó la directora regional de Artes para la Paz.

Dotaciones por más de $5.500 millones

El Programa Artes para la Paz en el nororiente del país entregó dotaciones de instrumentos musicales a 97 establecimientos educativos, y de equipos audiovisuales a 19 más, por un valor que supera los $5.500 millones.

En este sentido la estrategia no sólo llegó con formación, sino también con herramientas para que las y los artistas formadores y sabedores contaran con estos insumos para ofrecer de una manera más completa sus enseñanzas.

Artes para la Paz en Colombia

A la fecha, Artes para la Paz llega a 32 departamentos y 726 municipios del país, alcanzando el 66 % del territorio nacional. Más de 538.332 personas han encontrado en el arte una voz, un espacio y una oportunidad para transformar sus vidas. Hoy, el programa está presente en dos de cada tres municipios de Colombia, llevando procesos de formación, creación y encuentro que fortalecen comunidades y hacen del arte una fuerza concreta para la convivencia, la memoria y la paz en los territorios.

Para ampliar información y hacer seguimiento a esta iniciativa, visite www.artesparalapaz.mincultura.gov.co y el perfil de Instagram @artesparalapaz.

Artes para la Paz - UIS

¡Descubre!

Noticias más recientes