
Cada dos segundos una persona en el mundo sufre un accidente cerebrovascular (ACV), cerca de 12 millones de personas padecen esta condición y una de cada cuatro la experimentará a lo largo de su vida.
Frente a este panorama surgió First Responder, innovador escáner cerebral portátil diseñado para facilitar la detección temprana de accidentes cerebrovasculares y lesiones cerebrales traumáticas en escenarios donde cada minuto resulta determinante.
“La idea de First Responder nació llevar el diagnóstico neurológico al lugar donde está el paciente, en vez de depender de la llegada al hospital. El equipo identificó que en los accidentes cerebrovasculares cada minuto cuenta, y que los retrasos en la evaluación y en la toma de decisiones pueden afectar gravemente el resultado clínico. La oportunidad de diseño fue crear una herramienta portátil que ayudara a paramédicos y clínicos a diagnosticar de forma rápida en ambulancias terrestres y aéreas”, explica José Luis Pinzón
A diferencia de las tecnologías tradicionales utilizadas actualmente para diagnosticar un ACV, este escáner cerebral se destaca por su portabilidad, rapidez y uso prehospitalario, puesto que el dispositivo fue creado para operar en campo y durante el traslado, integrándose al flujo de trabajo de paramédicos sin depender de una instalación especializada.
Este dispositivo, en cuyo diseño participó José Luis Pinzón, egresado del programa de Diseño Industrial de la UIS, incorpora un motor de inteligencia artificial desarrollado por EMVision Medical Devices, empresa australiana referente mundial en tecnologías de imágenes médicas. El sistema analiza en tiempo real las señales captadas por el escáner cerebral y presenta los resultados a través de una interfaz gráfica conectada a plataformas de telemedicina. Gracias a este procesamiento, es posible identificar si el paciente está sufriendo un accidente cerebrovascular (ictus), determinar su tipo y establecer su localización, facilitando una atención más rápida y precisa.

Así funciona
En una ACV, el tiempo es un factor esencial, especialmente las primeras cuatro horas son decisivas, ya que el tratamiento dentro de esa ventana puede reducir de forma significativa el daño cerebral. Y si bien este dispositivo no busca reemplazar la resonancia magnética, está diseñada para cubrir la brecha crítica que existe entre la aparición del evento y el acceso a imágenes hospitalarias.
El First Responder utiliza un motor de IA, desarrollado internamente por EMVision Medical Devices, que analiza en tiempo real las señales de radio de ultra alta frecuencia captadas por el escáner y presenta los resultados a través de una interfaz gráfica conectada a redes de telemedicina.
A través de este proceso se puede identificar si el paciente presenta un ictus, determinar su tipo y localizarlo, apoyando decisiones rápidas tanto del equipo de respuesta como de especialistas remotos.

“En situaciones de emergencia, su valor no depende únicamente del algoritmo, sino de la combinación entre captura inmediata, análisis rápido y conexión clínica con neurólogos, reduciendo la incertidumbre diagnóstica en el personal médico”, explica Pinzón, quien contribuyó a este proyecto.
Esto es esencial ya que al identificar si es una hemorragia o un ictus isquémico, el paramédico puede orientar mejor la atención inicial y acelerar el tratamiento correcto, lo que puede marcar la diferencia entre la vida, la muerte o la aparición de secuelas permanentes.
Aunque la IA genera una representación diagnóstica altamente precisa, no debe entenderse como una imagen anatómica directa como la de una resonancia, sino como una interpretación avanzada de lo que está ocurriendo dentro de la cabeza del paciente. Desde una perspectiva más amplia, es probable que la medicina vaya incorporando cada vez más la IA, reconociendo su valor como una herramienta complementaria para mejorar la rapidez, la precisión y la toma de decisiones clínicas.
El First Responder favorece a regiones rurales o alejadas, puesto que podría reducir una barrera crítica, con la distancia al hospital especializado. Además, ofrecería una solución más accesible y escalable para áreas con menos recursos, donde no sería viable desplegar una unidad móvil de ictus completa.

Un diseño completo
Este proceso exigió la articulación de conocimientos en múltiples áreas, desde el diseño industrial y la ingeniería hasta la ergonomía, la usabilidad y el cumplimiento de estándares regulatorios, asegura Pinzón.
Entre los mayores desafíos estuvo la miniaturización de la tecnología, un aspecto clave para garantizar un alto desempeño sin comprometer la funcionalidad del dispositivo. Sin embargo, fue necesario optimizar variables como el peso, el tamaño y la accesibilidad para los usuarios.
“Asimismo, el equipo desarrolló un cap flexible capaz de adaptarse a diferentes tamaños de cabeza, evitando la formación de arrugas o burbujas durante el llenado de líquido y asegurando que el dispositivo mantuviera un peso inferior a los 14 kilogramos”, precisa Pinzón.
Por ahora, cuenta el egresado UIS, EMVision Medical Devices seguirá fortaleciendo la validación clínica del dispositivo con instituciones como el Royal Flying Doctor Service y la Australian Stroke Alliance, mientras avanzamos en los requerimientos regulatorios de la TGA, la FDA y, posteriormente, Europa. La idea es seguir generando evidencia en escenarios reales para consolidar su implementación comercial.

Reconocimiento mundial
El dispositivo First Responder recibió el Lápiz de Acero Azul Profesional 2026, junto con los reconocimientos en Tecnología y Diseño de Producto. Este reconocimiento se suma a otros premios de enorme prestigio como Red Dot, iF Design, IDEA y Good Design Award.
“Como egresado de la UIS, representa la confirmación de que el esfuerzo, la disciplina y la constancia de tantos años de formación han dado frutos. Esos premios no solo son importantes por su alcance global, sino porque provienen de jurados compuestos por referentes del más alto nivel en diseño. Haber alcanzado esos reconocimientos fue algo que en lo personal nunca imaginé con tanta claridad en mi etapa de estudiante, y por eso cada uno de ellos tiene un valor enorme para mí. Sin embargo, recibir ahora estos premios en Colombia, de parte de mi propia comunidad profesional, le añade una carga emocional y simbólica muy especial. Es sentir que el trabajo realizado en escenarios internacionales también es comprendido, valorado y celebrado en mi país”, asegura con gratitud Pinzón.
Para él, estos reconocimientos reafirman su premisa profesional: “la pasión, la disciplina y la convicción por lo que hacemos son esenciales para sobresalir en una profesión tan exigente y competitiva como es el Diseño Industrial”.