
La serie documental Vive el Patrimonio: Una Década de Transformación presenta en su sexto capítulo el Complejo Científico para la Investigación de las Ciencias de la Salud y la Vida, una infraestructura de 39.587 metros cuadrados que articula espacios para la formación, la investigación y el bienestar de la comunidad universitaria.
La arquitectura, la ciencia y la formación convergen en una edificación concebida para ampliar las capacidades de la Universidad Industrial de Santander en investigación y educación superior. El Complejo Científico reúne 56 laboratorios, 19 aulas, 206 espacios especializados, un auditorio con capacidad para 400 personas, biblioteca, gimnasio, consultorios, centros de estudio, plazoletas y zonas de bienestar.
A través de este nuevo capítulo, Vive el Patrimonio recorre la historia de esta infraestructura, las decisiones arquitectónicas que orientaron su diseño, los desafíos técnicos que acompañaron su construcción y la manera en que sus espacios se integran actualmente a la vida académica y científica de la UIS.
Una arquitectura pensada para la ciencia y la vida universitaria
Más allá de sus dimensiones y características técnicas, el Complejo Científico representa una nueva manera de entender los espacios universitarios. Asimismo, el proyecto arquitectónico incorporó espacios destinados tanto al desarrollo de actividades científicas como al encuentro y la permanencia de la comunidad universitaria.
El arquitecto Giancarlo Mazzanti, quien participó en el desarrollo y diseño del proyecto, destaca precisamente esta concepción. La propuesta buscó articular los espacios técnicos y científicos con escenarios que permitieran a los estudiantes vivir una experiencia diferente dentro de la Universidad.
“Él me decía que quería un edificio del siglo XXIII”, expresa Mazzanti al recordar la visión que orientó el rector de la UIS Hernán Porras Díaz para el desarrollo del proyecto. En este contexto, esta perspectiva planteó el reto de construir una infraestructura funcional para la investigación científica y, al mismo tiempo, capaz de ofrecer espacios acordes con las nuevas dinámicas de una universidad dedicada a la generación de conocimiento.

Los desafíos detrás de una obra de gran escala
La construcción del Complejo Científico también representó importantes desafíos desde el punto de vista de la ingeniería. La incorporación de nuevos materiales, el desarrollo de soluciones particulares para los cielorrasos y la logística necesaria para movilizar grandes volúmenes de concreto en un periodo reducido hicieron parte de los retos asumidos durante la ejecución de la obra.
Cada una de estas decisiones respondió a las necesidades de una infraestructura concebida para albergar actividades académicas, científicas y administrativas especializadas, en un espacio que debía responder a las exigencias propias de la investigación y la formación en ciencias de la salud y la vida.
En este sentido, la edificación no solo evidencia una transformación física del campus universitario, sino que también refleja la evolución de las capacidades institucionales de la UIS para desarrollar procesos de investigación y formación de alto nivel.
Al servicio de la formación y la investigación
Actualmente, el impacto del Complejo Científico se refleja en las actividades académicas y científicas que allí se desarrollan. Más de 2.000 estudiantes adelantan su formación en cinco programas de pregrado y 16 de posgrado, entre ellos programas de doctorado, maestrías y especializaciones.
De esta manera, la infraestructura se convierte en un escenario para la formación de talento humano y el desarrollo de conocimiento en el área de las ciencias de la salud y la vida. Asimismo, fortalece las capacidades de la Universidad para responder a los desafíos científicos y sociales contemporáneos.




La historia detrás de los espacios
Precisamente, esa relación entre infraestructura y transformación es la que busca poner en evidencia Vive el Patrimonio: Una Década de Transformación. La serie documental no se limita a mostrar las edificaciones; recorre su historia, explora las decisiones que hicieron posible su construcción y presenta el propósito que existe detrás de los espacios que hoy hacen parte de la vida universitaria.
En este sexto capítulo, el Complejo Científico se convierte en el punto de partida para comprender cómo una obra arquitectónica puede trascender su función física y convertirse en un escenario para la formación, la investigación y la construcción de nuevas oportunidades para la comunidad universitaria.
Más que una nueva edificación, el Complejo Científico representa una visión de futuro: un lugar donde la arquitectura, la ciencia y la educación convergen para contribuir a la generación de conocimiento y al mejoramiento de la vida de las personas.
Con este recorrido, Vive el Patrimonio: Una Década de Transformación continúa contando la historia reciente de la Universidad Industrial de Santander a través de las obras que han contribuido a transformar sus espacios, a proyectar nuevas posibilidades para la educación, la ciencia y la sociedad, y a dignificar lo público.
Conozca el sexto capítulo de Vive el Patrimonio: